Opinión: La SanSe es más que un party

Pretender separar la fe de la cultura es un acto contra la misma naturaleza del ser puertorriqueño. El político que lo haga vive enajenado de la cultura y de…

Por Padre Orlando Lugo Pérez @PadreOLugo

8 ene 2015, 11:00 pm 2 min de lectura
Opinión: La SanSe es más que un party

Pretender separar la fe de la cultura es un acto contra la misma naturaleza del ser puertorriqueño. El político que lo haga vive enajenado de la cultura y de la sociedad.

La especialista en lenguas clásicas de la Universidad de Barcelona, Felisa Elizondo Aragón, establece que el binomio fe-cultura propone una reflexión más amplia que impulsa a buscar lo que tienen en común la religión y la cultura. La religión —dice Elizondo Aragón— representa una dimensión originaria de la persona, y la cultura, un factor que configura a la humanidad y a cada uno de los sujetos. Por tanto, “la relación es permanente y la historia atestigua una tensión innegable entre ellas, […] igual que da cuenta de su profunda interrelación”.

En la misma línea se expresa la Iglesia católica en la constitución dogmática Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. El documento  incorpora el uso clásico de la consideración antropológica del concepto cultura y lo define como “todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales; […]  (y) hace más humana la vida social” (GS 53). Negar el binomio fe-cultura es deshumanizar la sociedad. Por eso, la fe es necesaria para el desarrollo pleno y secular de Puerto Rico. ¿Por qué es tan difícil entender esto? Probémoslo…

Las Fiestas de la Calle San Sebastián, como siempre deben llamarse, son ejemplo claro de cómo nuestra cultura hunde sus raíces en la fe cristiana para crear una explosión de orgullo patrio. De hecho, fue don Ricardo Alegría, fundador del Instituto de Cultura Puertorriqueña, quien recordó antes de morir los orígenes de estas fiestas ante la amenaza continua de desacralizar su sentido más profundo. Explicó claramente que comenzaron gracias al padre Madrazo, párroco de la Parroquia San José, quien empezó la celebración en los años cincuenta con el propósito de recolectar fondos para la reparación de la iglesia.

Pero la SanSe es más que un party, es un mensaje de esperanza para Puerto Rico y el mundo. La historia cuenta que Sebastián prefirió entregar su vida antes que su conciencia religiosa frente a sus perseguidores políticos y militares. Como el santo, los boricuas debemos defender nuestra conciencia religiosa y cultural ante cualquier corriente ideológica pasajera que atente contra nuestra identidad. Así que siéntete orgulloso de tu fe y tu cultura. Pues quien niega nuestras raíces cristianas merece respeto, pero no una excesiva atención.