Opinión: Un robo en el velatorio de Topy

El otro día comenté en mi página de Facebook: “Antiético, detestable y patético: periodista que le roba a otra una conversación privada para publicarla como…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

10 dic 2014, 11:00 pm 3 min de lectura
Opinión: Un robo en el velatorio de Topy

El otro día comenté en mi página de Facebook: “Antiético, detestable y patético: periodista que le roba a otra una conversación privada para publicarla como propia en el medio en el que trabaja. Lo más bajo del periodismo. ¿De qué hablo? Pronto los detalles”. Pues, este es el tema de mi columna de hoy.

Una de las muchas secuelas que ha tenido el lamentable fallecimiento de Topy Mamery es el cuestionamiento público sobre la forma y manera en que se manejó la noticia y la publicación de unas fotos muy comprometedoras. Sobre ambos temas tengo mi opinión que dista bastante de la expresada por varios colegas periodistas y otros respetados amigos. Voy a resumirla, pues el asunto que realmente me interesa compartir con ustedes hoy es otro: el nefasto y bochornoso nivel de “competencia” al que han llegado algunos.

Mi opinión sobre la forma en que los medios de comunicación trabajaron la noticia y demás eventos vinculados a la muerte del amigo Topy, así como el asunto de las fotos de este con la modelo Shalimar Rivera en TV y Novelas es la misma: los periódicos, revistas, canales de televisión SON NEGOCIOS, EMPRESAS CON FINES DE LUCRO. Existen para ganar dinero; son exactamente igual que un dealer de carros, una fábrica de refrescos o una cadena de supermercados. Al igual que los anteriores, los medios de comunicación confeccionan productos del agrado de la gran mayoría de quienes van a consumirlos.

Con lo anterior NO estoy justificando ni alabando la forma en que se produjeron los diversos noticiarios y programas de chismes. Tampoco el timing para la publicación de las famosas fotos. No voy a entrar en detalles sobre eso, pues la disertación sería interminable.

Ya en materia del tema de hoy y sobre lo que comencé diciendo, el pasado jueves y durante el velatorio de Topy me acerqué a Yolandita, en mi carácter personal, para darle el pésame. La artista, absolutamente destruida, frustrada, herida y, como es natural, buscando formas de escape para poder sobrellevar la irremediable pérdida, me expresó su sentir en ese momento. Y todo lo que me dijo y que continuó repitiendo a dos personas que estaban a mi lado fue grabado sin autorización y publicado casi de inmediato en un medio y reproducidos por todos los demás.

Se trataba de una conversación privada, en realidad un monólogo, que jamás hubiera publicado en este medio ni ninguno otro pues tenía claro la naturaleza de este: un desahogo, off the record, en medio de un dolor de esos que nublan toda razón y entendimiento. Hablo de sus expresiones culpando a la prensa de lo ocurrido; que se iba a ir de Puerto Rico con sus hijos; que no volvería a cantar pues la habían matado a ella también, etcétera.

A esa sala le estaba prohibida la entrada a la prensa y mucho menos para realizar entrevistas a quienes allí estuvieran. Pero una de ellas logró colarse y, sin encomendarse a nadie, sacó su grabadora para robarse las palabras de Yolandita NO autorizadas para publicarse. Tras ver las declaraciones en la prensa investigué y supe quién fue y cómo pasó. Su nombre me lo reservo. Ella y quienes la vieron y la sacaron del lugar a través de los agentes de seguridad privada saben de quién se trata. Qué mal por ella y por el respetado medio para el que trabaja.

Así las cosas, ¿hasta dónde piensan llegar algunos para intentar “dar el palo” y tener una primicia? Una cosa es la competencia basada en el esfuerzo genuino de conseguir lo que es noticia, sea la que sea, y otra es faltarle a la ética y el respeto a la intimidad de los demás. Qué pena me da tu caso…

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