El último rollo de Topy Mamery
“Mucha gente dice que estoy loco. Puede ser… Pero gran parte de esos locos han terminando escribiendo las páginas de éxito de muchas empresas… Me han dicho…
Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly
“Mucha gente dice que estoy loco. Puede ser… Pero gran parte de esos locos han terminando escribiendo las páginas de éxito de muchas empresas… Me han dicho loco porque en WAPA me estaba ganando muy buen dinero, bueno de verdad, y estaba cómodo. Llegaba una hora antes de que comenzara el programa, verificaba los temas, los escogía, discutía con el equipo el ángulo y salía al aire. Cuando terminaba, me iba tranquilo a continuar con mi vida, relax… Pero ahora estoy donde quiero estar. Es un reto al que mi corazón no pudo decirle que no. No es cuestión de dinero. Se trata de una oportunidad para demostrar que los negocios de la radio y la televisión sí pueden funcionar si se trabaja como debe ser, con estrategia y pasión. Estoy aquí pa ayudar a echar a este país pa’lante…”.
Estas son las expresiones que me hizo Carlos “Topy” Mamery hace unos días cuando me citó a su oficina en la empresa de radio y televisión SBS tras, semanas antes, dar un paso al frente —junto con su entrañable amigo Cano Salgado— y apoyarme ofreciéndome pertenecer a su equipo de trabajo y de confianza luego del despido masivo de empleados en Univisión, donde laboraba. Obviamente, no se trataba de una cita entre periodista y entrevistado. Pero, por alguna razón, que hoy comprendo, todo lo que me dijo se me quedó grabado. Todo lo que expresó fue un gran ejemplo de entereza y compromiso dignos de emular. Y eso hay que compartirlo.
Como tantas veces, durante los pasados 25 años, tuvimos una conversación larga, honesta, con la confianza que nos dieron las experiencias vividas en este mundo de las comunicaciones que, de paso, me brindaron el privilegio de ser su amiga. Tras conocer de su deceso y como homenaje a su esencia como profesional de las comunicaciones, me di a la tarea de escribir esta crónica que resume lo que su corazón sentía tras haber dado el salto de WAPA a SBS y que nunca había expresado públicamente.
“A mí también me dijeron loco cuando hace unos años llegué aquí (SBS) y cambié muchas cosas. Unas funcionaron, otras no. Pero con los años otros terminaron haciendo lo mismo que yo intenté hace tiempo, pues esa era la fórmula ganadora. Por cosas del destino, en aquel entonces no pude concluir el trabajo. Pero aquí estoy. Aquí está este loco con ‘babilla’, con las mangas enrolladas para laborar día y noche y demostrar que sí se puede triunfar en este país”, agregó Topy, a quien ciertamente encontré con un look ultracasual, despojado de las camisas de moda o los elegantes trajes de ejecutivo.
“Estoy de mecánico. Hasta que no tenga esa señal nítida (la de televisión) no voy a parar. ¡Cuando salgamos, será con todo: a matar, como siempre!”, agregó con el entusiasmo contagioso que siempre lo caracterizó y en una oficina prácticamente vacía y sin decorar, pues esa no era su prioridad.
“Renuncié a WAPA satisfecho del trabajo realizado, de sentir que de alguna forma aporté al bienestar de este país de donde todo el mundo se va y solo unos pocos nos estamos quedando a echar el resto. Me fui en el momento de mayor audiencia y apoyo. Fue una gran etapa en mi vida, sobre todo por lo que se logró con la gente y espero en algún momento retomar ese rol, allí en WAPA o en otra plataforma. Pero ahora siento que me toca echar esto pa’lante”, comentó Topy, quien contaba con el apoyo y confianza absoluta del propietario de las empresas SBS, Raúl Alarcón.
“Tengo mano libre. Aquí mando yo y me la voy a jugar todas convencido de que esto va a funcionar como se supone. ¡Este rollo me gusta y voy pa’encima!”.
Cerramos aquel encuentro con un fuerte y prolongado abrazo… Al llegar a mi casa, le escribí un mensaje dándole las gracias por su respaldo, por su apoyo, por su tiempo, por su confianza, a lo que me respondió de inmediato con un “el cariño y el respeto son mutuos y para siempre”.
Y, como te dije en ese texto: “Te quiero, amigo, para siempre”. Descansa en paz.
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