Opinión: En aprietos la industria musical

¿Cuándo fue la última vez que compraste o bajaste una canción por la Internet? Creo que la última vez que dejé de comprar una canción fue hace casi tres años…

Por Juan Carlos Pedreira @juancpedreira

9 nov 2014, 11:00 pm 4 min de lectura
Opinión: En aprietos la industria musical

¿Cuándo fue la última vez que compraste o bajaste una canción por la Internet? Creo que la última vez que dejé de comprar una canción fue hace casi tres años, justo cuando descubrí el servicio MOG, que luego pasó a convertirse en Beats Music. Esa sensación de poder escoger dentro de un catálogo de millones de canciones y poder consumirlo por $9.99 mensual me cautivó. Era más fácil y, hasta cierto punto, más económico que tener que construir mi catálogo personal de canciones al son de 99 centavos o adentrarme al mundo underground de un LimeWire o Napster. MOG y, más adelante, Spotify marcaron el comienzo del fin de un modelo de comprar canciones o álbumes en plataformas, como iTunes y Google Play, migrando a uno tipo buffet, en el que puedes consumir lo que quieras a un costo fijo. Esto me funcionó hasta que me di cuenta de que mis listas de música me estaban aburriendo.

Era la misma música; quería algo más sencillo y que me ayudara a descubrir nueva música. Con los años la vida se va complicando y ya no tenía el tiempo de crear playlists. Es ahí donde descubro la magia de Pandora Radio, donde sin pasar mucho trabajo puedo escuchar mi música favorita sin la necesidad de crear lista de canciones. Una vez el sistema comienza a conocer tus gustos por medio de un thumb up o down es que la magia de Pandora se convierte en el único vehículo para escuchar música. Ciertamente, esto representa un serio problema para la radio tradicional que aún no logra migrar a un modelo digital rentable que al mismo tiempo ofrezca algo nuevo y diferente. Mientras tanto, la audiencia en Puerto Rico migra a plataformas digitales para satisfacer sus necesidades musicales.

En Puerto Rico, mensualmente, unas 787,776 personas escuchan algún tipo de servicio de música online; de los que 684,712 utilizan Pandora Radio, y 82,444, Spotify, según datos de la empresa Nielsen/Scarborough. En el caso de Pandora, la audiencia local es tan amplia que es el sexto medio de comunicación de mayor audiencia y la primera estación de radio entre adultos de 18 y 49 años.

La transformación de la industria de la música continúa aún luego de la caída de tiendas de discos. La batalla se da ahora entre músicos y servicios de música online con el complicado mundo de las regalías musicales. Antes de la llegada de la Internet, los medios tradicionales pagaban solamente a los compositores y escritores cada vez que se tocaba alguna canción. Los artistas esperaban su dinero de la compra de sus discos. Al llegar la radio por Internet, el esquema cambió y por primera vez los cantantes podían recibir una regalía (SoundExchange) cada vez que alguien los escuchara en una emisora de radio por Internet.  Es en ese frente donde se están librando batallas que van a definir el futuro de ser músico, en un esquema que no contempla que ganen dinero vendiendo a sus fans la música que producen. Ahora un complicado esquema de negociación define el valor de su trabajo y es aquí donde hay celebridades que han puesto el grito en el cielo.

La oportunidad que cualquier músico pueda llegarle a su audiencia utilizando las mismas plataformas digitales que cualquier otro artista de renombre es uno de los puntos positivos de esta revolución.  Esto contrasta con los años 80 y 90 cuando la “payola” y los gustos personales de los programadores radiales limitaban qué tipo de música era la que se iba a escuchar. La Internet ha democratizado y ha abierto la oportunidad de consumir y descubrir todo tipo de música. Hace varios meses hablé con el fundador de Pandora (que es músico profesional), quien busca que por medio de su servicio los artistas puedan vivir de la música. 

La pasada semana, la cantante Taylor Swift anunció que retiraba toda su música de Spotify en señal de protesta por el poco dinero que recibe de parte de ellos. Si este acto de rebeldía de Swift repercute en cambios a los músicos y su escala de compensación, esto está por verse. Bono, de la banda U2, se solidarizó con Spotify argumentando que hay que “experimentar” y ver qué “es lo que funciona”.

Inclusive, mencionó que el problema es la estructura de “engaño” que tienen las casas disqueras, que hacen que el dinero no les llegue a los artistas. Se revolcó el avispero, y estas luchas musicales tecnológicas parecen incrementarse aún más.

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