Opinión: Juntos moviendo a Puerto Rico

El gobernador Alejandro García Padilla, a partir del día en que hace dos años fue elegido, se ha enfrentado a la mayor crisis económica y social desde la época…

Por Armando Valdés @armandovaldes

6 nov 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

El gobernador Alejandro García Padilla, a partir del día en que hace dos años fue elegido, se ha enfrentado a la mayor crisis económica y social desde la época de la Gran Depresión. Ante esta realidad, la administración echó a andar una serie de planes para lidiar con los monumentales retos de nuestro país. Algunos han requerido sacrificios, y los resultados, aunque comienzan a notarse en las estadísticas, todavía no los siente el ciudadano de a pie. La oposición dirá —en esta misma página— que nada se ha hecho y, ciertamente, no es momento para el triunfalismo. Pero tampoco es momento para creer que estamos derrotados.

Repasemos el récord. En lo económico, la receta del PNP fue botar a 30,000 empleados públicos, provocando la pérdida de otros 150,000 empleos en el sector privado. En vez de atender el déficit estructural con seriedad, tomaron prestado más de $16 mil millones, liquidando por completo nuestro crédito sin que ese dinero se tradujera en obra pública. Todo lo contrario, el dinero tomado a préstamo, junto a los $7 mil millones en fondos ARRA, fueron despilfarrados en contratos innecesarios —como los del infame gasoducto— para llenarles los bolsillos a un puñado de allegados políticos.

En lo social, el PNP presidió el país durante los dos años más sangrientos en la historia de Puerto Rico. En el 2010, hubo 1,016 asesinatos en nuestras calles; en el 2011, otros 1,135. Las violaciones a los derechos civiles, las patadas a los universitarios y la actitud del “such is life” eran la orden del día. El Departamento de la Familia dejó de investigar 42,000 querellas, entre estas, 126 por abuso sexual. El Departamento de Educación, por primera vez en la historia, atrasó por más de una semana el inicio de un año escolar. En fin, entre la bancarrota fiscal y la quiebra moral heredadas del gobierno de Luis Fortuño y Pedro Pierluisi, el país era una olla de presión a punto de estallar.

El cambio se sintió desde los primeros días de la nueva administración. En apenas unos meses, se redujeron los beneficios en el Capitolio al son de más de $50,000 por legislador, se aprobaron leyes para proteger a las comunidades LGBTT y dominicana, y se eliminó la cuota de $800 en la UPR. El College Board se está ofreciendo de forma gratuita y ya este año más del 98 % de los estudiantes tomaron la prueba. Más de 270,000 padres de estudiantes de escuelas públicas, un 65 % del total, ahora van a a recoger las notas de sus hijos —el promedio antes era 10 %—. Y, como si fuera poco, los asesinatos están en niveles históricamente bajos, con 200 asesinatos menos a la fecha este año en comparación con el pasado.

Igualmente, la economía comienza a repuntar. El énfasis en la creación de puestos de trabajo durante los primeros 18 meses dio frutos según el Bureau of Labor Statistics de Estados Unidos, con 10,000 empleos netos creados en el sector privado durante el último trimestre del 2013 —la cifra más alta desde el 2003—, otros 6,800 empleos privados creados en agosto de 2014 y 4,100 adicionales en septiembre. La economía también se diversifica con la expansión del turismo, la agricultura y la entrada de nuevas empresas aeroespaciales.

No es hora de mirar hacia atrás. Es hora de ver cómo cada uno de nosotros podemos aportar para juntos mover a Puerto Rico en una nueva dirección.

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