Opinión: Yo digo que no al boicot a Univisión

Quise abstenerme de escribir sobre este tema pensando que todo estaría dicho desde el momento en que surgieron los hechos hasta el momento de la publicación de…

Por Dennise Y. Pérez @denniseypr

21 oct 2014, 11:00 pm 4 min de lectura
Opinión: Yo digo que no al boicot a Univisión

Quise abstenerme de escribir sobre este tema pensando que todo estaría dicho desde el momento en que surgieron los hechos hasta el momento de la publicación de esta columna. Odio ser redundante y no sirvo para grabadora.

Pero cambié de opinión porque es muy difícil para una experiodista permanecer callada ante la situación de los despidos en Univisión Puerto Rico. Digo experiodista porque quiero tener la deferencia y el respeto por los que forman parte activa del gremio, con todo lo que eso representa. Sin embargo, aunque ahora me dedico a hacer consultoría de prensa, siento que nunca he dejado de ser periodista.

Quizás estoy en hold, quizás haya quien considere que ya no lo soy.  Pero lo que soy solo está condicionado por mi pasión. Y mi pasión, mi vocación, lo que me mueve, lo que respeto a morir y lo que defiendo es el periodismo.

El día que Univisión Puerto Rico nos golpeó a todos con la noticia de los despidos, la isla entera se desbordó en expresiones genuinas de solidaridad, incluyéndome. Después de todo, gran parte de la plantilla de ese canal estaba compuesta por mis amigos personales. Muchos de ellos puedo decir que son mis hermanos, gente que creció y se hizo conmigo en los medios de comunicación.

El despido, el manejo de la crisis, el modo en que se dio toda la situación fue abrupto, torpe e insensible para nosotros. Para los que tomaron la decisión, puedo comprender que quizás era la única manera. Las señales estaban ahí desde hacía algún tiempo. Ya los despidos habían comenzado. Algunos con ruido, algunos en maneras más silenciosas.

El cierre de cualquier taller legítimo, pero particularmente de un taller de noticias, es una tragedia para cualquier pueblo. A mayor cantidad de medios informativos, más es la fortuna de un pueblo. No tiene que gustarte el contenido editorial. Puedes estar de acuerdo, objetarlo y hasta odiarlo. Créame.

Siempre es mejor que haya un medio más. En esto de los medios de comunicación la exclusividad y la “soledad” es un peligro. La existencia de un solo medio hace que cualquier cosa que se diga, válida o bárbara, sea equivalente a “palabra de Dios”. NOT good.

Pero tan pronto ocurrió esta tragedia comenzó el llamado al boicot. Y ahí sí que tengo serios reparos.
Alguien tiene que explicarme cómo es que los empleos de los que se quedaron dejan de ser importantes.  Se perdieron muchos empleos. Cierto. Trágico.  Pero cada uno de esos empleos es tan valioso como cada uno de los empleos, por pocos que sean, que se quedaron.

¿Acaso Rubén Sánchez y las  producciones de Agustín Rosario, con los empleos que eso crea, no merecen solidaridad también? Nadie puede decirme que soy menos solidaria con los despedidos porque apoyo a los que se quedaron.

Lo mismo pasó cuando cerraron talleres similares en WIPR y de El Vocero, entre otros. Lo lamenté y resentí los procesos. Y mi solidaridad estuvo con todos. Pero no acepté los llamados al boicot. Desde mi punto de vista, uno debe decidir si auspicia o no a nivel individual, pero personalmente no me sirve montarme en una ola de boicot que concluye en el cierre total de un taller, dejando más gente sin empleos. La casa matriz no sufre gran cosa. Son multinacionales que con cambiar de nombre y de estado resuelven su problema.

Además, esos boicots subrayan dramáticamente los sentidos de hipocresía de demasiada gente.  Solemos ser solidarios y boicoteadores en el lado donde más ruido se hace y donde mayor protagonismo logramos. Pero ayer mismo cerró Radio WOSO.  El grado de solidaridad hacia ellos fue casi inexistente. Quizás usted se esté enterando ahora.

El cierre de casi la totalidad de los talleres de TV de Univisión Puerto Rico es una señal de los tiempos económicos que vivimos todos en esta isla. Y de la dramática evolución de la industria de las comunicaciones.

De todas las expresiones de los compañeros despedidos de Univisión, la que más me impactó fue la de Susan Soltero, curiosamente la figura que antes, durante y después ha resultado más caricaturesca para el resto de los medios. En medio de lágrimas, Susan, sufriendo su situación personal, hizo un espacio para expresar su solidaridad y empatía con todos los trabajadores que han perdido su trabajo en Puerto Rico. Ahora le tocó a ella. Ahora es personal.

No podemos llamar siempre al boicot como solución. Con el respeto de todos mis amigos víctimas de la resaca, en Puerto Rico cierran empresas todos los días. Esas dejan desempleados también. Con ellos nadie se solidariza. De ellos nadie se entera.

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