Opinión: El orgasmo del presente…
En este momento de mi vida, siento que tengo tanto ruido, emociones, deseos, hambre e ideas. Mi inquietud es seguir haciendo y disfrutando todo en armonía.
Por Natasha Sagardía @NatashaSagardia
En este momento de mi vida, siento que tengo tanto ruido, emociones, deseos, hambre e ideas. Mi inquietud es seguir haciendo y disfrutando todo en armonía.
Anoche, mientras miraba a mi hija que acababa de dormirse, reflexionaba sobre las palabras de un buen amigo acerca de aquello que es importante hoy y seguirá siendo mañana. De modo que no hay por qué pensar que lo que me produce inquietud hoy, no me producía antes o no me producirá después. En realidad, valga la redundancia, todo está conectado en el mismo tiempo.
Ese mismo tiempo que nos conecta a unos y otros en un espacio compartido de vida. La ansiedad que puede producir querer lograrlo todo, puede hacer que desperdiciemos lo único de lo que realmente somos dueños, el presente. Yo incluso doy charlas sobre el tema. Digo que la vida hay que vivirla con ganas, adrede: como dice el autor uruguayo, Mario Benedetti. La pregunta que no puedo dejar de hacerme como motivadora responsable es: ¿realmente le doy todo a mi presente?
Siendo mamá de una niña de ocho meses, la vida se convierte en una rutina que implica estar en el ahora. Estar tanto en el presente que incluso tus horas de sueño, se limitan a espacios de relajación: pero no desconexión total. Estás pendiente a sus suspiros, quejas, toda la noche. Sí, estoy en el presente y más que nunca en mi vida. Sin embargo, y aquí es cuando la mente lo complica haciéndome ver todo lo que puedo hacer crear, convertir, aportar al mundo y vuelvo a sentirme ansiosa del tiempo y el espacio.
Ansiosa o inquieta porque quiero hacerlo todo a la vez sin dejar de vivir absolutamente ninguna emoción del presente. ¿Cómo se logra eso?. ¿Es que acaso hay alguna receta perfecta para que cada pequeña cosa que suceda, mezclada con los éxitos, los cierres, las derrotas o las felicitaciones vengan en su momento perfecto? ¡Wow! Esa sensación sería absolutamente orgásmica; porque de una manera u otra estaríamos en continuo gozo de cada espacio, porque el tiempo no sería lineal y mas bien circular.
Circular en el espacio en que todo lo que me preocupa hoy, tal vez me preocupe mañana y es muy probable que me haya preocupado ayer. El tiempo no cambia en sí, pero parecería que el tiempo nos cambiara a nosotros. Creo que en mi caso, de lo único que puedo hablar con completa sinceridad, es que aquello que me importa de verdad ha sido siempre lo mismo y creo que lo he seguido toda la vida.
Porque he seguido mi corazón. En lo que persisto es en poder disfrutar el presente: porque si lo que estoy haciendo me llena, puedo vivir con ganas, adrede y tal vez, inquietarme menos, motivarme más a dar todo lo que estoy dispuesta a dar en el momento que lo estoy haciendo.


