¿Cómo preparar leche de almendra?

Como muchos, en mi hogar llegamos a la leche de almendra por las benditas alergias, que parece que cada día se apoderan más de nosotros. Todo empezó con…

Por Devorak Amadeo @PizcadeGourmet

23 sept 2014, 11:00 pm 4 min de lectura

Como muchos, en mi hogar llegamos a la leche de almendra por las benditas alergias, que parece que cada día se apoderan más de nosotros. Todo empezó con Mariana, que la lactosa le provocaba convulsiones y por dieta recetada no podíamos darle la de soya. Así que eran muchas cajitas de leche de almendras más la leche regular de papá y leche sin grasa de mamá.   El almacenaje de tanta leche no es muy divertido.   Un día, que no recuerdo si fue por necesidad o curiosidad, empecé a usarla en mi chocolate caliente de por las mañanas y me gustó.   Convencí a mi esposo de que la usara en su avena y ahora no hay otra forma que la haga.   Las cajitas seguían aumentando.

Un día la doctora que nos asignaba el programa de nutrición de Mariana en Los Institutos me dijo que era hora que empezara a hacer la leche de almendra…¿en serio?   Ya yo hacía todos los alimentos de ella y muchos de nosotros en la casa, ¿no podía darme el lujo de beneficiarme de las cajitas?

Al final del día lo intenté y definitivamente hay una razón por la cual ella me dio la sugerencia: la leche queda más cremosa y sedosa, el aroma a almendras dulces es increíble y, lo más importante, la cantidad de proteína es mayor en la leche hecha en casa que la que se compra en cajita.

No me atrevo a decirles de forma absoluta si vale la pena o no hacerla en el hogar.   Si te disfrutas el proceso o el resultado final de un actividad vale la pena el trabajo por más difícil que parezca.   Si por el contrario te causa estrés y ansiedad para nada vale la pena por más fácil que parezca.

Esta receta puede caer en la primera categoría, aún para los que no son amantes de la cocina, porque no hay que cocinar.   Sólo dejas remojar las almendras , mínimo de 6 horas o hasta 2 días (mientras más tiempo en el agua más cremoso el resultado) y las licuas con vainilla y azúcar.   La razón debe ser 1:2 de almendras y líquido.   Para 2 tazas de almendras usé 3 ¾ de taza porque quería la consistencia bastante cremosa.   Puedes experimentar con las proporciones para lograr la consistencia que prefieras.   Además de la vainilla también puedes añadirle sabores de tu preferencia como canela y miel.   Es importante usar una malla para leche de almendra o nut milk bag (compré la mía en Amazon ya que nunca encontré alguna disponible aquí).   Ahora, aunque uso las cajitas, son cada vez más los momentos que hago unas tazas y las guardo unos días para todos nosotros.

Leche de Almendras – 4 tazas o 32 oz.

Equipo – Licuadora, malla para leche de nueces

Tiempo – 15 minutos más 8+ horas para remojar las almendras

Almendras enteras (sin rostizar, sin sal ni azúcar) – 2 tazas (la proporción es 1:2 de almendra a agua)

Agua filtrada o destilada – 3 ¾ a 4 tazas

Vainilla – 1 vaina picada en pedazos (no tienes que abrirla para sacarle las semillas)

Extracto de vainilla – ½ Cdta, si estás usando la vaina, 1 Cdta si no

Azúcar natural – 3 CDAS

Sal – 1 pizca

Coloca las almendras en un bol mediano y cúbrelas con agua, que quede 1” de agua aproximadamente por encima de ellas, y déjalas reposar mínimo 8 horas, durante la noche o hasta 2 días para un resultado más cremosos.

Enjuaga las almendras y colócalas en la licuadora con los pedazos de la vaina de vainilla, el extracto de vainilla, azúcar, sal o cualquier otro sabor que le quieras añadir.   Luego licua en velocidad alta por varios minutos, de 3 a 4, hasta que las almendras y la vainilla se vean completamente trituradas.

Coloca la malla en un bol profundo o en una taza de medir grande.   Vierte un poco de la leche en la malla y usando tus manos apriétala lo más que puedas para colarla.   Saca el desecho de las almendras de la malla y repite 1 o 2 veces más, hasta que la hayas colado por completo.   Guárdala en un recipiente de cristal de 3 a 4 días.   Puedes guardar la almendra molida por unos días en la nevera y por varios meses en el freezer (no necesita descongelarse cuando la vayas a usar) y añadirla a mezclas de bizcocho o pancakes, en el yogurt o para cereales.