Opinión: El Deporte y la cultura como nuestro performance del momento…

Si pensamos en lo que sobresalimos de manera cuantitativa como país, pensamos en nuestros deportistas y en nuestras representaciones culturales. Puerto Rico es…

Por Natasha Sagardía @NatashaSagardia

18 sept 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

Si pensamos en lo que sobresalimos de manera cuantitativa como país, pensamos en nuestros deportistas y en nuestras representaciones culturales. Puerto Rico es un punto en el medio del mar, pero va a las Olimpiadas en diversas categorías. Desde Ricky Martin hasta Hostos, el mundo nos conoce como grandes performeros.

Si la historia o la teoría del performance, como un acto de moverse en un espacio con el único interés de conocerse mejor, considerara el deporte y todas las ramificaciones de la cultura como performance, Puerto Rico sería la Isla del Performance. A ver, como ejercicio en un salón de clases, donde todo tiene que estar soportado con algún tipo de teoría detrás, intentaré agilizar el tema en los próximos tres párrafos.

Un día cualquiera te vas a la plaza que sea, del municipio que sea, y encontrarás performances de todo tipo: el “buen provecho”, ensayado tantas miles de veces desde que te lo inculcaron en la casa con un “sea educado, mijo” o lo aprendiste mirando. Te encontrarás con el que vende las viandas, que de alguna manera pareciera que, como los doctores, lo que dicen lo dicen sin dejarse entender bien, solo esperando que su palabra o letra sea santa. El performance de los que se sientan a mirar desde una esquina diciendo con sus movimientos corporales que el espacio está tomado, como el buen perro callejero que mea sin cesar ese poste que tanto le cuesta defender. 

Desde la cultura de la plaza, envidiable espacio de inspiración para cualquier artista, sociólogo o el mejor diván para el psicólogo hasta la cultura de las cortinas rojas, las butacas aterciopeladas y el “chal” de Madrid, Puerto Rico rompe cualquier curva en materia de cultura. La rompe porque en su naturaleza propia de ser no encaja en ninguna teoría por completo. Por eso lo hace ese espacio inexplicable, continuamente deseado e imaginado. Por eso siempre nos hacemos preguntas sobre qué es este lugar y qué nos hace ser.

Sobre esas preguntas se han escrito muchas tesis doctorales, se han peleado muchas familias, se han creado diversos partidos, se han empezado y terminado grandes y pobres proyectos. Por esas preguntas muchas veces nos separamos y dejamos de hacernos otras. Como, por ejemplo, una pregunta que hace el vecino bonachón y trabajador en su performance de “a la orden”: ¿Dígame usted para qué soy bueno?

Yo puedo decir que somos buenos en muchas cosas, pero si hay algo en lo que nos destacamos cualitativa y cuantitativamente es en la cultura y el deporte. En el deporte desde el tiro al blanco (como cuando se jugaba a los taínos con arcos y flechas), pasando por  los guantes dorados de algún Sixto Escobar que iba a todas, criollo de los humedales de Barceloneta, hasta llegar a nuestra nueva estrella del tenis, Mónica Puig; Puerto Rico tiene su propia manera de expresarse, de ser.

Es en ese performance de estar buscándonos todo el tiempo que encontramos preguntas nuevas, preguntas que pueden producir soluciones, proyectos y cambios. Desde las otras preguntas ya aprendimos bastante, y creo que en el presente somos extremadamente buenos performeros en el deporte y la cultura. Empecemos a mover los ejes que funcionan. De los demás nos vamos encargando mientras performemos en el camino…

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