Opinión: Vida o muerte
La designación de Lisa Donahue como síndico de la Autoridad de Energía Eléctrica ha levantado toda suerte de cuestionamiento, desde lo que se le pagará a ella…
Por Armando Valdés @armandovaldes
La designación de Lisa Donahue como síndico de la Autoridad de Energía Eléctrica ha levantado toda suerte de cuestionamiento, desde lo que se le pagará a ella hasta los poderes que ostentará en su cargo. En cuanto al tema de su compensación, solo el tiempo dirá. Me sospecho que si Donahue logra reducir el costo del kilovatio por hora, el pueblo estará más que dispuesto a compensarle. Qué logrará es la pregunta más importante. Para la Autoridad, para la economía del país y aún para el propio Gobierno, la gestión de Donahue es asunto de vida o muerte.
La tarea de reestructurar las operaciones, finanzas y deuda de la atribulada compañía pública obran en beneficio de la propia corporación. Sin duda, habrá sacrificios y, como en toda gestión similar, ganadores y perdedores. Pero al final del día, el curso actual de la AEE la había llevado a la insolvencia total y era muy posible prever su liquidación si algo no cambiaba en sus entrañas. Una reestructuración exitosa, como en el caso de múltiples compañías privadas, puede resultar, en el mediano y largo plazo, en un ente corporativo más sólido, saludable y rentable.
Para la economía del país, una gestión que propenda a la reducción en el costo de la electricidad sería un soplo de vida. Se estima que por cada centavo de ahorro en el kilovatio por hora, los consumidores de energía dejarían de desembolsar unos $186 millones anualmente. Quiere decir que por cada cinco centavos de reducción, la economía tendría una inyección de $930 millones por año en inversión y consumo. Ni siquiera las más ambiciosas proyecciones de quienes promueven una nueva reforma contributiva plantean una liberación de capital de tal magnitud.
De nuevo, requerirá que la Autoridad enfrente serios retos a su hegemonía y a su cultura institucional: vender o inutilizar plantas ineficientes, renegociar convenios colectivos, permitir la entrada de otros generadores privados, fomentar la competencia y culminar la inserción de proyectos de energía renovable. Todo esto junto a una muy necesaria reestructuración de la deuda que comience a reducir el principal. Actuar sobre los tres principales componentes del costo de la luz, entiéndase, el combustible y la generación, la nómina y la deuda, podría hacer realidad una reducción.
Finalmente, para el propio Gobierno, la gestión de Donahue —en la medida en que reduzca el costo de la electricidad— sería la mejor carta de presentación ante el electorado de cara a los comicios de 2016. Más aún, el hecho de que sea un agente externo el que imponga la agenda de cambio protege en el plano político al PPD y su liderato, y hace posible la toma de decisiones que en el corto plazo resultan antipáticas. Dicho de otra forma, a todos nos conviene que a Donahue le reconozcamos la mayor latitud para actuar.


