Opinión: Lisa Donahue: imposición consentida

La imposición de Lisa Donahue como oficial de reestructuración, designada como parte de los acuerdos del 14 de agosto de 2014 entre la Autoridad de Energía…

Por Calixto Negrón @PIPtwitteando

11 sept 2014, 11:00 pm 3 min de lectura
Opinión: Lisa Donahue: imposición consentida

La imposición de Lisa Donahue como oficial de reestructuración, designada como parte de los acuerdos del 14 de agosto de 2014 entre la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y sus acreedores constituye la más reciente confesión de fracaso del Gobierno de Puerto Rico en otro asunto de envergadura. La señora Donahue viene a representar los intereses de los bonistas y lo hace con el consentimiento del Gobierno. ¿Por qué traer a un síndico de afuera para hacer las cosas que el Gobierno sabe que debió haber hecho desde hace mucho tiempo?

Tengo la certeza de que las cosas que posiblemente acabe haciendo Donahue —sean buenas, malas o regulares— las pudo haber hecho cualquiera aquí. Parece mentira que el Gobierno, que ha sido el responsable de la crisis en la AEE —los gobernadores han sido quienes por décadas han nombrado los miembros de las juntas directivas, así como a los directores ejecutivos de esta corporación pública— someta al país a la vergüenza de traer alguien de afuera y pagarle la friolera de $2 millones —a razón de $1,000 la hora— para enderezar la AEE. Todo el mundo sabe lo que hay que hacer para enderezar esta corporación. Y no es ni privatizando ni botando empleados, asuntos que no están descartados, a pesar de que el gobernador diga que ella lo tiene claro. La propia funcionaria en entrevista con Reuters expresó que mirará y entenderá el impacto de todas las opciones antes de hablar de una en específico y dejó claro que todas deben estar sobre la mesa.

Para enderezar la AEE, lo que hay es que sacar del medio a los gobiernos que por décadas la han usado como fuente de enriquecimiento, como fiambrera para repartir a diestra y siniestra entre un grupito de suplidores, amigos del alma, parientes y dolientes lo que nos pertenece a todos. Para lograr esto, no había que traer a nadie de afuera a $1,000 la hora.

Para enderezar la AEE, lo que hay es que trabajar con la salud y seguridad de los empleados y dejar de utilizar como chivo expiatorio a los miembros de la UTIER, a quienes pretenden atribuirles responsabilidad por la crisis.

Para enderezar la AEE, debemos considerar los hallazgos y las propuestas que por casi 30 años han traído ante la consideración de las autoridades gubernamentales respetados científicos, académicos, ingenieros y expertos en el tema energético.

Para enderezar la AEE, debemos acabar con las restricciones coloniales que nos impiden la negociación sin intermediarios con gobiernos que puedan vendernos los derivados del petróleo a precios preferenciales.

Para enderezar la AEE, hay que erradicar de las instituciones gubernamentales a quienes se deben a los intereses que promueven el consumo de combustibles fósiles y a los que carecen de una falta de visión integrada al evaluar alternativas energéticas. Tanto la energía solar como la energía océano-térmica, las microhidroeléctricas en la zona central y la energía de las olas del mar, entre otras, constituyen alternativas cuya viabilidad ambiental y comercial ha sido probada en distintos lugares del mundo.

Desconozco si a la señora Donahue la guían estos mismos principios. No sé si, de creer en ellos, tenga la voluntad o el poder para impulsarlos. De lo que sí estoy seguro es que no hacía falta traer a alguien de afuera. Tenemos profesionales aquí, en nuestra patria, seres humanos iluminados que con firmeza y sentido de justicia pueden enderezar a la AEE a un costo que no ciegue o hiera la retina.