Opinión: 99 %

La estructura contributiva actual de Puerto Rico está irremediablemente desequilibrada. El 80 % de los ingresos al fondo general provienen de solo cinco tipos…

Por Armando Valdés @armandovaldes

5 sept 2014, 12:00 am 2 min de lectura
Opinión: 99 %

La estructura contributiva actual de Puerto Rico está irremediablemente desequilibrada. El 80 % de los ingresos al fondo general provienen de solo cinco tipos de impuestos: las contribuciones sobre los ingresos de los individuos, sobre los ingresos de las corporaciones, la contribución retenida a las corporaciones no residentes, el IVU y el arbitrio a las corporaciones foráneas bajo la Ley 154.

El IVU, a pesar de que el país lo percibe como una fuente importante de ingresos, solo representa un 6.5 % de los ingresos al fondo general, toda vez que más de la mitad de lo que se recauda por este concepto se utiliza para el pago de los bonos emitidos por COFINA. Esto quiere decir que casi un 75 % de los dineros que el Estado utiliza para subvencionar las operaciones del Gobierno provienen de los individuos —mayormente los asalariados— y de las corporaciones.

La dependencia en los recaudos que generan estos dos grupos pone una fuerte presión sobre las finanzas tanto de estos contribuyentes como del propio Gobierno. Por un lado, la carga contributiva  agrava desproporcionadamente los ingresos de un sector pequeño de la población general. Por el otro, al ser un grupo tan reducido el que aporta a las arcas públicas, cualquier descenso en los ingresos o en la actividad económica de estos pocos individuos afecta la solvencia del Gobierno sin que tenga otro sector con el cual contar para subsanar la pérdida. Acaba entonces aumentándose la carga a estos que siempre han pagado, desalentando así la inversión en nuevas empresas y promoviendo, en un ciclo que se autoperpetúa, la emigración.

Mientras tanto, las contribuciones de los individuos son el renglón independiente que más aporta al erario y también proveen de evidencia clara de la injusticia del sistema para la clase media. Para el 2012, último año para el cual tenemos datos provistos por Hacienda, 1,331,490 personas individuales —casadas y solteras— radicaron planillas. Unos 674,536 individuos reportaron ingresos por encima de $20,000. Pero, a pesar de ser un 51 % del total de contribuyentes en Puerto Rico, estos aportaron el 99.8 % de los impuestos pagados por individuos. Peor aún, esto quiere decir que apenas un 18 % de la población de la isla para dicho año aportó significativamente al sostenimiento de los servicios públicos que, buenos o malos, disfrutamos como ciudadanos.

La meta de cualquier reforma contributiva debería ser aliviar esta masiva e injusta carga —ese 99 %— que pesa sobre los hombros de la clase media puertorriqueña, promover la inversión y la generación de riquezas, solventar las finanzas del Estado y hacer un sistema más equitativo en el que todos aportemos con algo.