Crudo relato de madre que vive con el mínimo

Al mínimo. Tras iniciar ayer su reto de vivir con salario mínimo, Manuel Natal reacciona a las críticas de su propuesta.

Por Cindy Burgos @Cindy_Andreina

2 sept 2014, 12:00 am 2 min de lectura

La cifra $1.3 millones es la cantidad aproximada de familias que reciben ayudas del Programa de Asistencia Nutricional (PAN).

“Para el inicio escolar tuve que hacer un lay away, esperar a los días sin IVU, y mi mamá me ayudó”. —Marilyn Marrero, madre soltera de dos niños

En momentos en que el representante Manuel Natal inicia su ajuste para vivir con el salario mínimo durante este mes, realizando ayer su primera compra con un presupuesto de $50 para que el restante le dé para los viajes que tiene dentro de su agenda legislativa, una madre soltera relató a Metro los sacrificios que tiene que realizar diariamente para sobrevivir con $7.25 la hora.

Marilyn Marrero es analista de crédito y trabaja entre 30 y 35 horas semanales recibiendo salario mínimo para mantener a sus dos hijos: una joven de 13 años y un varón de nueve. Aunque tiene un bachillerato en Educación de kínder a 3ro, Marrero no ha sido contratada en el Departamento de Educación y decidió buscar otro empleo porque en los colegios privados “también pagan sueldo mínimo, pero sin beneficios”.

“Hago mis compras con los $220 que me llegan en cupones (Programa de Asistencia Nutricional) y hasta lo disponible para usar en cash lo uso para comprar comida. Aun así, la última semana del mes ya tengo que sacar de mi dinero para hacer unos encargos”, destacó la mujer, que también recibe pensión alimenticia para sus dos hijos, con lo que completa el mes. “Cuando la pensión se atrasa, me veo más apretada”, afirmó, haciendo referencia a la situación con el padre de uno de sus hijos. También busca descuentos con cupones para ahorrar un poco más.

A estos gastos de comida se sumaron los ajustes para el inicio escolar, los que afectaron que llevara a sus hijos de vacaciones, como suele hacer anualmente por un fin de semana, debido a la falta de dinero. “A veces me cortan el agua… Uno tiene que desvestir un santo para vestir a otro”, agregó la madre, que agradece no tener que pagar renta porque su padre le regaló su casa.

Este tipo de relatos es lo que quiere el representante revivir y dar voz con su iniciativa #AlMínimo, a la que, según él, se han sumado ciudadanos individuales que le han escrito por las redes sociales.

Sobre las críticas a su propuesta, que van desde llamarlo un “riquito” que pretende vivir como “pobre” hasta decirle “politiquero”, Natal dijo que “reconozco que esto no cambia la realidad” de los que viven con sueldo mínimo, pero que su intención es que se levante una discusión al respecto y que pueda provocarse un aumento al salario mínimo en el país.