Opinión: Desconexión entre tecnología y profesión legal

La profesión legal es quizás una de las disciplinas con grandes oportunidades para transformarse digitalmente. Sin embargo, leyes, cánones y simple…

Por Juan Carlos Pedreira @juancpedreira

18 ago 2014, 12:00 am 3 min de lectura
Opinión: Desconexión entre tecnología y profesión legal

La profesión legal es quizás una de las disciplinas con grandes oportunidades para transformarse digitalmente. Sin embargo, leyes, cánones y simple desconocimiento mantienen a muchos viviendo en la Edad de Piedra. El otro día hablaba con un amigo abogado, quien me señaló que está loco por eliminar su maquina de fax, pero que aún los tribunales y ciertos abogados viven aferrados a enviar copias de casos y notificaciones usando este anticuado artefacto.

Me comentó que fue a radicar un documento en corte con e-signature (firma electrónica) y que la secretaria del Tribunal no le quiso aceptar el documento. Cada vez son más los abogados y abogadas jóvenes que ingresan a la profesión. Solo será cuestión de tiempo para que los que administran la justicia en Puerto Rico reconozcan que el mundo cambió, que la tecnología ofrece eficiencias y que  la gente quiere resolver sus asuntos legales más rápido.

Entonces, ¿por qué no se mueven? Mi teoría es que mantener el statu quo les garantiza poder cobrar altos honorarios. La tecnología bajaría la cantidad de horas que un abogado puede facturar por su trabajo al eliminar los gastos de oficina, mensajería, radicaciones, fotocopias, entre otros. Ofrecer una solución mucho más sencilla provocaría tener que ajustar las tarifas de acuerdo con el tiempo que le tome realizar el servicio.

La tecnología ha cambiado: también la composición de la oficina legal. Ya no se necesitan grandes espacios de oficina para operar. Una laptop, la Internet, un smartphone y una impresora es lo que más necesita un abogado promedio para poder llevar a cabo su trabajo. Eventualmente, toda esta tecnología llevará a muchos a contratar servicios externos para manejar el flujo de trabajo.

Los abogados pudiesen delegar búsquedas legales y acceder a especialistas fuera de la isla, a tarifas muy por debajo del costo de un recurso local. Lejos de argumentar si esto es moralmente correcto, no queda de otra que reconocer que las barreras geográficas se derribaron hace mucho tiempo en Puerto Rico y que la profesión legal como cualquier otra debe abrirse a la libre competencia de la mano de nuevas tecnologías. Al que le preocupe, les invito a que piensen como desde Puerto Rico podemos exportar el talento legal a otras jurisdicciones. Las oportunidades de acceder un banco de talento legal bilingüe debe servir de incentivo para muchos abogados que están esperando que les suene el teléfono y les “caiga un casito”.

Será cuestión de tiempo hasta que llegue a Puerto Rico servicios legales online como LegalZoom.com, en los que puedes registrar corporaciones, recibir consultas legales y hasta crear un testamento. Este servicio busca simplificar y bajar los costos legales en Estados Unidos.

Su modelo de negocio es interesantísimo y permite la preparación y radicación de documentos legales rutinarios (los mismos que muchos abogados hacen copy and paste y le facturan miles a sus clientes) a un menor costo con el respaldo de un abogado a un costo fijo. Es hora de recibir la tecnología como un aliado para permitir un acceso legal más justo y accesible para todos.