Opinión: Memo al PPD

Dos grandes divisiones dificultan en este momento la culminación del debate sobre el estatus político. Una, externa al PPD, es resultado de la posición asumida…

Por Armando Valdés @armandovaldes

18 jul 2014, 12:00 am 2 min de lectura

Dos grandes divisiones dificultan en este momento la culminación del debate sobre el estatus político. Una, externa al PPD, es resultado de la posición asumida por el anexionismo; la segunda, de las discrepancias ideológicas en el seno del estadolibrismo.

El PNP entiende que, en el plebiscito de 2012, el pueblo retiró su consentimiento al Estado Libre Asociado y votó por la anexión con Estados Unidos. En ambos puntos se equivocan.

Aunque el liderato anexionista insiste en que la primera pregunta únicamente hacía referencia al “estatus actual”, la verdad es que aderezaron el lenguaje, llamando al ELA “la condición política territorial actual”, para así hacerlo inaceptable para quienes, como cuestión de principio, no querían que se interpretara su voto como un aval a la subordinación de nuestro país. El PNP legisló dicha definición sin el consenso del cuerpo político que históricamente ha defendido al ELA, restándole legitimidad al proceso y dejando a quienes apoyan dicho estatus sin un espacio en la papeleta para expresar su voluntad.

En cuanto a la segunda parte de la papeleta, el PNP pretende que obviemos al 26.02% de los electores que la dejaron en blanco, así inflando artificialmente el apoyo a la estadidad a un 61%, cuando en realidad solo alcanzó un 44.60%. Por lo absurdo de este argumento, el mismo no amerita mayor discusión para rebatirse.

La segunda división —la más complicada— trata sobre las diversas posturas del liderato del PPD en cuanto al desarrollo del ELA. La gama de opiniones va desde la llamada “derecha” —donde algunos abogan por el voto presidencial, otros, por el ELA actual y, aun otros, por su versión “mejorada”— hasta la “izquierda”, con quienes dicen apoyar al ELA Soberano o la libre asociación.

Intentar desenredar este nudo gordiano en medio de la situación económica y social que vive el país es una tarea hercúlea. Un proceso plebiscitario que obligue al PPD a definirse en este momento y a un posterior enfrentamiento mano a mano con el anexionismo, lejos de robustecer las bases jurídicas e ideológicas del ELA, podría propinarle la estocada mortal.

Sorprende que sea el PNP, al promover un plebiscito “estadidad sí o no”, el que nos haya dado a los estadolibristas una salida a esta encerrona. Al legislar dicha consulta, se materializaría un consenso procesal por primera vez en muchos años entre los dos partidos y se aglutinarían bajo una misma consigna, sin mayores diferencias, a todos quienes nos oponemos a la anexión.

Derrotar la alternativa anexionista —perniciosa, falaz e imposible— sería un nuevo punto de partida para el debate y la mayor aportación de esta generación política al desarrollo futuro del ELA y de Puerto Rico.