Opinión: Claudicación vs. voluntad

Como candidato a la gobernación por el Partido Popular Democrático (PPD) en 2012, una de las promesas fundamentales de Alejandro García Padilla era que…

Por Calixto Negrón @PIPtwitteando

18 jul 2014, 12:00 am 3 min de lectura

Como candidato a la gobernación por el Partido Popular Democrático (PPD) en 2012, una de las promesas fundamentales de Alejandro García Padilla era que atendería responsablemente el problema del estatus político. Su programa de gobierno se comprometía y establecía de forma inequívoca que “[…] si en un plazo de un año, la Casa Blanca no ha cumplido con su compromiso, entiéndase, que el Presidente no ha presentado un proyecto de ley ante el Congreso para encaminar una consulta en la que Estados Unidos se comprometa a acatar en su totalidad la decisión del pueblo de Puerto Rico, el Gobernador impulsará una Asamblea Constitucional para atender el tema del estatus. A esos efectos, el PPD se compromete formalmente a legislar para constituir una Asamblea Constitucional de Estatus”.

Luego de meses de expirado el plazo, finalmente, esta semana el Gobernador anunció la determinación de la Junta de Gobierno del PPD sobre el estatus: en algún profundo hoyo, solo superado por el de la crisis fiscal, quedó sepultada la promesa para la convocatoria a una Asamblea de Estatus y junto con ella todos los proyectos presentados en Cámara y Senado. Utilizando como pretexto el aguaje de los $2.5 millones propuestos por Casa Blanca y aprobados por el Congreso, como parte de una asignación en el presupuesto federal, la mayoría colonialista en la Junta de Gobierno pretende engañar otra vez al país con la flagrante mentira de que el presidente Obama con esta asignación cumplió con su compromiso de promover legislación o acción autoejecutable.

Desafortunadamente para Puerto Rico, lo que al Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) no le sorprende, las fuerzas del inmovilismo dentro del PPD intentan prevalecer una vez más sobre las fuerzas del cambio. Nuevamente, lo que ha sido repetida ocurrencia en la historia del PPD, se impone la tomadura de pelo al país y la apuesta a la posposición perpetua con respecto a un proceso genuino de descolonización. Rafael Hernández Colón y su progenie —cómodos en el quebrado ELA colonial— parecen salirse, por ahora, con la suya al lograr una determinación en la Junta que pretende ignorar el repudio del pueblo puertorriqueño al régimen territorial, expresado abrumadoramente en la primera pregunta de la consulta del 6 de noviembre. Intentan revertir esa expresión electoral con un plebiscito que incluya un ELA colonial. Como planteó Rubén Berríos, “[…] se dirigen a repetir la farsa de 1967”. 

De más está decir que, si al final del camino se aprueba una consulta que incluya a la colonia como opción, el PIP la combatirá.

Recae ahora sobre los hombros de aquellos que en el PPD creen en un ELA no colonial y en la Asamblea de Estatus como el mecanismo para impulsarlo, la histórica responsabilidad de dar la batalla contra los débiles de espíritu en esa colectividad que defienden el colonialismo a perpetuidad. Hoy, más que nunca, debido a la crítica situación económica y social que sufre el país producto de un modelo político y económico (ELA) agonizante, nuestro pueblo está más receptivo y consciente de la urgente necesidad de superar el colonialismo. 54 % de los puertorriqueños así lo consignaron en el plebiscito de mayor participación en nuestra historia, entre ellos sobre 400 mil populares que votaron por un ELA Soberano.

Llegó el momento en el PPD en el que no puede haber espacio para claudicaciones, engaños ni manipulaciones. Tampoco flojera en la voluntad política de los llamados líderes soberanistas.