Mi perra es una cura
“¿Quieres compartir con otros la alegría que te da tu perro?”, esa pregunta apareció un día que comencé a hacer una búsqueda de información para certificar a…
Por Betsy Rivera @VidadePerroPR
“¿Quieres compartir con otros la alegría que te da tu perro?”, esa pregunta apareció un día que comencé a hacer una búsqueda de información para certificar a mi mascota como perro de terapia. Mi perra es una cura. Como muchos amantes de los perros, me beneficio de su presencia en mi hogar y a veces en mi lugar de trabajo. Pensaba que eran cosas mías, esa paz que me brinda y que me inspira a hacer mi trabajo y que se ha extendido a otras personas que comparten con ella.
Por eso, decidí que quería compartirla con otras personas que lo necesitaran. Así nació mi compromiso con los perros de terapia.
Un perro de terapia ayuda a los demás sólo con su presencia. Eso lo comprobé en las visitas a escuelas, hospitales y centros de envejecientes. Especialmente con este último grupo, pude comprobar que ese vínculo que existe entre un perro y un humano, es tan fuerte que es a prueba del tiempo y la separación.
Una mañana, llegué junto a otros ‘pet parents’ acompañados de nuestros perros a visitar a un grupo de residentes de un hogar de envejecientes. Tuve una mezcla de sentimientos. Alegría, tristeza, nostalgia. Inmediatamente que entramos al lugar, todas las caras de esos jóvenes con canas se transformaron, reclamaban un perrito para acariciar. “Siempre tuve perros, los extraño”, soltó una señora. Otros hacían las historias que vivieron con sus mascotas. Recordaron sus nombres y contaron sus anécdotas. Entonces, me identifique con ellos.
Para un amante de los perros, pasar los últimos días de su vida, sin uno, es triste. Es como si les faltara algo. Ver sus caras de alegría y escuchar sus historias, fue algo que me estrujó el corazón.
Esta semana, lleve a mi Karma a vacunar y después de visitar el veterinario, me acompañó a mis compromisos en la tarde. Una persona que no tenía el placer de conocer, me pidió cargarla. Me contó que tiene tres perros, e inmediatamente confesó que desde que los tiene, dejó de tomar antidepresivos. Eso sí es un logro enorme. Que alguien haya mejorado su vida por el simple hecho de tener un perro como mascota, es grandioso.
Esas son las cosas simples que hacen los perros, nos alegran y aunque no hablan, nos escuchan, saben cuando estamos tristes o enfermos y se acuestan a nuestro lado y no se apartan. Nos dan paz y nos ayudan a tener una vida placentera.
En estos y muchos otros beneficios que cuentan otros padres de mascotas, es que se basan organismos como el Instituto Nacional de la Salud (NIH) y el Centro de Control de Enfermedades (CDC), que han publicado informes que concluyen que tener una mascota ayuda, entre otras cosas a bajar la presión arterial, los niveles de colesterol y triglicéridos, mientras que se aumenta la actividad física y las oportunidades de realizar actividades al aire libre y de socialización.
Si amas los perros y quieres tener uno, infórmate antes sobre las responsabilidades que debes asumir al traer uno a casa. Si te animas, adopta y dale un hogar a un perrito que lo necesite. Así salvas una vida. No hay ser más agradecido que un perro. Sí, son más agradecidos y fieles que las personas. Todo lo que le des, lo recibirás en amor incondicional.
¿Tu perro es una cura? Comparte tu experiencia.
Síguenos en Facebook.com/vidadeperropr y Twitter @vidadeperropr


