Opinión: Descubrir lo que se quiere ser y hacer

A mis quince años sabía lo que quería hacer con mi vida, ser campeona mundial de bodyboarding. Tuve la verdadera suerte de descubrir joven lo que amaba y por…

Por Natasha Sagardía @NatashaSagardia

27 mar 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

A mis quince años sabía lo que quería hacer con mi vida, ser campeona mundial de bodyboarding. Tuve la verdadera suerte de descubrir joven lo que amaba y por lo que valía la pena sacrificarlo todo; incluso vivir lejos de mi familia, independizarme muy joven y trabajar con la disciplina y la responsabilidad de un adulto. Laboré de mesera, bartender, payasa, jardinera, limpié cristales e hice lo que hubo que hacer para ir transitando hacia la concreción de mis metas. Trabajé tan duro y asumí tan temprano tantos retos que por momentos olvidé lo increíble que era mi vida.

Vengo del sur de América, de Argentina, de una familia de mujeres guerreras, cultas y hermosas que tienen una especie de velocidad  potente. Creo que es por eso que parar a descansar a reconocer lo logrado no es mi mejor cualidad, pero sí la fuerza de seguir construyendo paso a paso. Mi carrera como atleta fue así, paso a paso, de campeona nacional a latinoamericana, panamericana y hasta campeona mundial. Nada vino rápido o sencillo; cada espacio tuvo su lucha, su trabajo, su historia.

Elegí ser puertorriqueña, representar a la Isla fue una responsabilidad y a la vez un gran placer. Crecer en Puerto Rico ha sido un regalo. Aquí aprendí lo que significa trabajar por lo que uno quiere, valorar lo que se tiene y, especialmente, saber agradecer las oportunidades.  Aprendí también que todos tenemos las mismas oportunidades, pero no necesariamente las mismas ganas o el mismo corazón.

Al ofrecer charlas en las escuelas de nuestro país, me doy cuenta de dos cosas: el mañana de la Isla depende de la educación y del estímulo que se les dé a los jóvenes para realizar lo que deseen.
Tengo amigos agricultores, abogados, adictos, mujeres de mundo, tipos de palabra, profesores; algunos de ellos ya han  muerto y con otros nos reunimos a celebrar los cumpleaños de sus  hijos. Como yo, podría asegurar que casi todos tenemos amigos de diversas áreas e historias. Puerto Rico tiene eso, sabor e intensidad.

Conoceremos gente con acercamientos distintos a la vida y tal vez seamos amigos de todos. Lo realmente importante es qué hacemos con nuestra elección de vida, cómo miramos lo que tenemos, agradecemos lo que nos pasa, nos fajamos por lo que deseamos y cómo respetamos de dónde venimos y dónde estamos. Tuve suerte de descubrir lo que quería hacer con mi vida a los quince años, de tener una madre que me estimuló en cada paso y una familia que me desafió a prepararme con el mayor capital, la educación.

Es verdad que la mejor universidad es la de la vida; esa es la que pone cualquier teoría a prueba. La experiencia no tiene par al momento de argumentar. Sin embargo, conocer ambas, la teoría y la práctica, la educación y la experiencia, te hacen lo suficientemente valiente como para hacer lo que uno ama y lograr lo que uno desea.

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