Federico Hernández Denton: “El país reclama justicia”
Tras casi tres décadas dentro del máximo foro judicial, el juez presidente del Tribunal Supremo habla de los planes que tiene luego de que se retire en abril y establezca el plan de trabajo para su sucesor en medio de la crisis económica.
Por Cindy Burgos @Cindy_Andreina
A poco más de un mes de retirarse, el juez presidente del Tribunal Supremo, Federico Hernández Denton, habló con Metro sobre su trayectoria de casi tres décadas en el máximo foro judicial y sobre los nuevos retos que enfrentará su sucesor o sucesora ante los cambios tecnológicos y económicos.
En retrospectiva, ¿cuáles han sido sus mayores aportaciones al Tribunal Supremo en estos 29 años?
—Han sido años muy interesantes, de muchos retos. La satisfacción para mí ha sido extraordinaria. La vez que me nombraron pensaba que era muy joven para estar en el Supremo. Jamás pensé que iba a estar toda mi vida aquí. La digitalización de los procesos judiciales es uno de los proyectos emblemáticos durante mi presidencia, y su propósito es darles mucha agilidad a los procesos judiciales y actualizar la Rama Judicial, ponerla en este nuevo siglo que acaba de empezar, digitalizando no solamente las bases de datos correspondientes, pero también yendo a lo que nosotros le hemos llamado justicia digital, y es la radicación electrónica.
¿Cuál es el futuro de los tribunales y cómo han sido las transmisiones de casos?
—Ese es un cambio grande e ine-vitable: lo que tiene que ver con la tecnología y lo que tiene que ver con los medios y la presencia de cámaras en los tribunales. Claro está, ese cambio lo va determinando el Tribunal Supremo por distintas fases. Acabamos de empezar en recursos extraordinarios. Allí tenemos cámaras integradas permanentemente. De modo experimental, el Supremo ha permitido la transmisión de casos (criminales) específicos que son, hasta ahora, la lectura de sentencia del exalcalde de Cidra (Ángel Malavé) y la de (Pablo) Casellas. El tribunal adquirió unas cámaras portátiles para eso.
¿Cree que sea positiva la transmisión de los casos?
—Creo que sí. Sé que hay sus detractores y hay personas preocupadas por eso. Creo que es positivo en términos de que el país vea cómo funciona (el tribunal). Hay mucho desconocimiento de los procesos judiciales. Ya el Supremo permitió que los periodistas no solo estén presentes, sino que utilicen equipos electrónicos y que transmitan por Twitter.
Siempre los famosos casos generan mucho interés y mucha publicidad. La publicidad no necesariamente la generan los tribunales. El delicado balance que siempre tiene el tribunal que hacer es cuando se materializa una investigación y se inicia un proceso judicial formalmente, cómo uno se asegura de que en ese proceso el que juzgue lo haga a la luz de la prueba que se presente. Y la dificultad de los casos que tienen mucha cobertura previo a que ocurra el caso y durante el caso es cómo uno se asegura de que el jurado, si lo hay, no esté prejuzgando el caso a la luz de la información que esté saliendo. Creo que eso es una responsabilidad que tiene la prensa, y es necesario que la prensa sepa la importancia de la información y saber que en nuestro ordenamiento (jurídico) hay una presunción de inocencia hasta que se demuestra en un tribunal que es culpable más allá de una duda razonable.
¿Cree que se deba enmendar la Constitución de Puerto Rico para que los jueces del Supremo no tengan que retirarse a los 70 años?
—Esa edad se fija en una época donde la expectativa de vida no era 70 años. La expectativa de vida en 1952 debe haber sido entre los 50 y 60 años. En ese momento, Puerto Rico siguió una trayectoria de muchos estados de Estados Unidos que tienen esa edad de 70 años para retirarse. Creo que esa determinación a quien le corresponde es al pueblo de Puerto Rico a través de un referéndum o a través del proceso legislativo. En lo que a mí se refiere, creo que ya es tiempo de concluir y de mirar hacia atrás y hacia el futuro. El juez (Baltazar) Corrada del Río, antes de irse, postuló que se debería enmendar la Constitución para modificar eso, y creo que eso es un asunto que, como va cambiando la expectativa de vida, la Asamblea Legislativa, en su momento dado, tendrá que revisarlo.
Este tipo de enmiendas podría suavizar, en parte, los cuestionamientos del pueblo ante las altas pensiones de los jueces.
—A mí me pasa que soy quizá una ave muy rara. Me pude haber retirado hace 10 años, no por la edad mandatoria, pero porque había cumplido todos los requisitos para retirarme por el tiempo que llevaba. Hubiera recibido durante todos esos años el equivalente en pensión de lo que me gano con menos deducciones. Soy un ave muy rara porque a mí me gusta trabajar y, de no haber esa disposición constitucional, continuaría trabajando.
¿Qué retos enfrenta su sucesor?
—En los tiempos particulares que estamos viviendo, hay unos retos fiscales enormes que tiene el país y que yo también he vivido, porque durante los pasados cinco años la Rama (Judicial) se ha mantenido con el mismo presupuesto, que ha estado literalmente congelado y hemos hecho de tripas corazones. Va a tener que continuar con la digitalización y darles agilidad a los procesos judiciales. El país reclama justicia rápida, sensible y transparente. Todo esto son medidas para modernizar y a la vez nos traerán ahorros en el proceso. Nos falta concluir y desarrollar las salas especializadas en violencia doméstica, sustancias controladas y salud mental, y se tendrá que evaluar esos proyectos para llevarlos a otros lados.
¿Qué cualidades debe tener el nuevo juez presidente?
—Eso hay que dejárselo al gobernador (Alejandro García Padilla) que lo determine.
¿Hay algún nombre para su sustituto?
—No sé. Uno oye, pero no tengo idea.
¿Cómo ha sido el balance de poderes en el Supremo desde que se añadieron jueces?
—El tribunal, al concluir mi presidencia, estamos bien al día. Los atrasos que había antes del aumento en el número de jueces los hemos superado. Yo hice expresiones en ese momento referentes al cambio en la composición del tribunal. Ya eso ocurrió, y lo que hemos hecho es trabajar con los compañeros jueces que nombraron.
¿Cuáles son sus planes inmediatos tras su retiro?
—Cuando a mí me llama la gobernadora Sila Calderón para nombrarme a la presidencia, estaba disfrutando con mi hijo y mi esposa de un fin de semana largo en las Islas Vírgenes Británicas en un catamarán y tuve que interrumpir ese viaje con ellos. Desde entonces, no he podido regresar ni he podido dedicarles a ellos el tiempo que requieren. Lo primero que pienso hacer quizás es retomar lo que dejé, irme unos días y disfrutar de unas vacaciones.
Te recomendamos estos artículos:


