Opinión: Gracias, Patria

Oscar lleva preso poco menos del tiempo que yo llevo vivo. En esos 32 años, el país inevitablemente ha cambiado. En su ausencia forzosa recordará a un Puerto…

Por Armando Valdés @armandovaldes

28 nov 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

Oscar lleva preso poco menos del tiempo que yo llevo vivo. En esos 32 años, el país inevitablemente ha cambiado. En su ausencia forzosa recordará a un Puerto Rico distinto. La nostalgia y la lejanía teñirán sus memorias. Se me antoja pensar, sin embargo, que ciertas cosas de nuestro terruño no han cambiado. Que hay  valores y características inmutables de este pueblo. Me atrevo además, a riesgo de sonar ingenuo, a pensar que, en medio de la ola de negativismo que nos arropa, en medio del cinismo de quienes se alegran ante nuestras derrotas, Oscar da gracias por ese país bueno y orgulloso que encontrará a su regreso.

Dará gracias, como doy gracias yo también, por la calidez de nuestras aguas y de nuestra gente, y por la fresca brisa que comienza a hacerse sentir en esta época. Por la belleza de El Yunque y la nitidez de nuestros cielos. Por el cantar del coquí y de los astros de nuestra música. Por el Viejo San Juan y por Ponce. Por nuestras tradiciones.

Dará gracias por la fortaleza de nuestra gente. Por su sentido del humor y gentileza con el prójimo. Por lo arraigado de nuestra identidad nacional y de nuestro idioma. Por los estudiantes y creadores que llenan nuestras ciudades de arte.

Por un pueblo que no se rinde. Que lucha ante la adversidad. Que rechaza cualquier intento por restringir sus derechos. Que se une pacíficamente para hacer valer su dignidad. Que marcha por Vieques y por un solitario hombre, culpable solo del contenido de sus ideas, que en muchos otros países, más en uno tan dividido como el nuestro, quizás ya habría sido olvidado.

Esas son las idiosincrasias inamovibles de Puerto Rico. Son aquellas por las cuales los que nos quedamos aquí luchamos, y aquellas por las cuales lucha Oscar por regresar. Son las que nos unen y nos hacen sentirnos puertorriqueños.

La liberación de Oscar López es un imperativo moral. Su regreso será otra vindicación más de nuestra lucha por seguir siendo puertorriqueños. Y nos recordará que hay quienes todavía anhelan, en lo más profundo de su corazón, reencontrarse con un Puerto Rico que permanece vivo. Un Puerto Rico por el que todos debemos dar gracias.

¡Gracias, patria!