¿Por qué es tan adictivo el olor a bebé?
Aunque muchos se digan “anti-niños”, alguna vez hemos olido y cargado a un bebé y su aroma es tan dulce que nos enternecemos a tal grado que nos deja con cosquillita de escribirle a la cigüeña.
Pero, ¿por qué su olor es tan adictivo? Se dice que el aroma de un bebé puede crear en nosotras las mujeres mucho placer, el cual se puede comparar a la satisfacción que siente un adicto cuando sacia su necesidad de su estimulante favorito. ¡wow!
Este peculiar olor de un recién nacido sirve, entre otras cosas, para que la madre y su hijo se conecten de una manera química, de hecho, esta conexión produce el mismo efecto o sensación, a nivel cerebral, que cuando comemos o tenemos relaciones sexuales.
ALTAS DOSIS DE TERNURA
No es que a los hombres no les enternezcan los bebés, pero para nosotras, el cargar a un recién nacido, sea nuestro o no, se experimenta de una forma muy diferente, y no porque el bebé nos hechice, sino porque nuestra genética así lo demanda.
Un estudio realizado por investigadores de todo el mundo ha comprobado que cuando una mujer sostiene a un bebé en sus brazos —aunque no sea suyo—, se produce una reacción biológica natural, vinculada a las funciones maternas.
Por su parte, el doctor Johannes Frasnelli, de la Universidad de Montreal estudió a dos grupos de 15 mujeres —uno de madres recientes y otro compuesto por mujeres sin hijos— y las reacciones que sufrían sus cerebros al estar en contacto con las pijamas impregnadas con el aroma de un bebé.
La reacción que se observó Frasnelli de los cerebros de las mujeres fue similar. Tanto en el grupo de madres como en el grupo de las que nunca lo han sido observó que luego de oler la pijama del bebé, sus cerebros agilizaron un mecanismo, el cual solo se activa cuando el cuerpo va a recibir alguna recompensa, por ejemplo con comida o la satisfacción de cumplir un deseo.
Es por ello que esta investigación afirma que el olor de los recién nacidos tiene un papel determinante en el desarrollo de respuestas motivacionales y emocionales, ya que por una parte ayuda a la conexión madre-hijo y por otro ayuda al desarrollo de las funciones maternas, como la lactancia y el sentido de la protección y cuidados.


