Cheesecake (sin hornear…¡sí!) de Calabaza y Jengibre

Hoy comparto con ustedes el cierre dulce para la mesa de Acción de Gracias. Un cheesecake cremoso y denso que no hay que hornear. La receta base consiste en 2…

Por Devorak Amadeo @PizcadeGourmet

19 nov 2013, 11:00 pm 4 min de lectura

Hoy comparto con ustedes el cierre dulce para la mesa de Acción de Gracias. Un cheesecake cremoso y denso que no hay que hornear. La receta base consiste en 2 paquetes de queso crema, 1 lata de leche condensada, ¼ de taza de jugo de limón y vainilla todo combinado en la licuadora para luego vertirlo en un molde de crust de galleta graham. “No oven required”. Mi bella madre lo hace desde hace muchos años para todas las celebraciones y es uno de los favoritos de mi familia. Para darle el toque festivo decidí hacer el crust yo misma usando las adoradas galletitas danesas de mantequilla que vienen en la lata azul, que aunque ahora hay otros colores la lata azul está muy dentro de nuestra memoria y siempre serán las galletas de abuelita. Así que técnicamente es 90% sin hornear.

A este crust le añadí jengibre, que contrasta perfectamente con el dulce de la calabaza, y el balance lo aporta el toque de amargor de las cáscara de limón en el tope como decoración. Un postre delicioso y extremadamente sencillo. Van a querer crear sus propias variaciones para cada ocasión. ¡Que se diviertan!

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Cheesecake (sin hornear) de Calabaza y Jengibre

Crust

  1. Jengibre fresco – 2 cdas
  2. Galletas danesas de mantequilla -1 lata de 12 oz de
  3. Mantequilla sin sal – 6 cdas
  4. Jengibre en polvo – ½ cdta

Relleno

  1. Puré de calabaza – 1 lata 15 oz
  2. Canela en polvo -1 cdta
  3. Sal de mar fina – ¼ cdta
  4. Vainilla – ½ cdta
  5. Leche condensada – 14 oz o una lata pequeña
  6. Queso crema – 2 paquetes a temperatura ambiente
  7. Queso mascarpone – ½ taza
  8. Jugo de limón – ¼ taza

Ralladura de limón dulce

  1. Canela en polvo – ½ cdta
  2. Azúcar natural – 1/3 + 1/3 de taza
  3. Cáscara de tres limones grandes
  4. Agua – 2/3 de taza + agua adicional para hervirlas
  5. Palitos de canela – 2

Crust Calienta el horno en 350 ° . Aprieta el jengibre fresco en un papel toalla o servilleta para extraer el exceso de agua (el jengibre se va a disminuir como a 1 cda). En un procesador de alimentos muele las galletas, la mantequilla derretida, el jengibre fresco y el jengibre en polvo, pausando cuando sea necesario para integrar la galleta que se va quedando acumulada en los bordes de la taza. Vierte todo el contenido en el molde y presiona hacia los bordes para rellenar las orillas. Puedes usar una tacita de metal o de cristal (lo importante es que sea un utensilio redondo y chato en la parte de abajo) para que puedas presionar y darle más forma a la galleta molida. Trabaja primero los bordes, alisando para que no queden abultamientos, y cuando estén rellenos trabaja el centro. Colócalo en la parrilla del centro del horno y hornea por 10 minutos. (OJO: Si estás usando un molde de tarta como el que yo usé, vigila el que lo manejes en todo momento por los bordes ya que cualquier movimiento de la base antes de que se enfríe completamente puede hacer que se rompa el crust.) Deja enfriar completamente.

Relleno En una olla pequeña combina la calabaza, la canela, la sal y la vainilla. Cocina a calor medio de 15 a 20 minutos, moviendo de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo. Espera unos minutos para que pierda el calor.

En la taza de una licuadora echa en el siguiente orden la leche condensada, el queso crema, el queso mascarpone, la calabaza y el jugo de limón. Combina en velocidad media o baja hasta que todo esté integrado y no veas grumos de ninguno de los ingredientes. Vierte el contenido en el crust. Puedes usar una cuchara redonda de medida para hacerle círculos grandes alrededor como decoración. Guarda en la nevera de 5 a 6 horas o durante la noche, hasta que el cheesecake adquiera firmeza.

Cáscaras dulces de limón En un plato o bandeja pequeña combina 1/3 del azúcar y la canela en polvo. Usando un pelador de vegetales corta la cáscara de arriba hacia abajo, procurando que tenga lo mínimo de la parte blanca. En una olla pequeña cubre las cáscaras de limón con agua fría. Hierve en calor medio alto por 5 minutos. Enjuágalas, regrésalas a la olla y combínalas con los 2/3 de agua, el 1/3 de azúcar y los palitos de canela. Hierve alrededor de 20 minutos en calor medio alto, hasta que las cáscaras se comiencen a ver translúcidas y el agua esté de color caramelo y se haya convertido en sirop. Usando unas pinzas saca una a una del agua y pásalas por la azúcar de canela (guarda el sirop para otra receta). Deja enfriar un poco para poder tocarlas y decorar el cheesecake. Las que no uses las puedes guardar en una bolsita de plástico o en un envase que selle al vacío y así se conservan por varias semanas.