Opinión: “Choretos” los artistas sin corazón

¡Ríndase! ¡No tiene alternativa! ¡Llegó la Navidad! Estamos en Puerto Rico… Entre las muchas cosas que representa esta época se encuentra algo que se ha…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

6 nov 2013, 11:00 pm 3 min de lectura

¡Ríndase! ¡No tiene alternativa! ¡Llegó la Navidad! Estamos en Puerto Rico… Entre las muchas cosas que representa esta época se encuentra algo que se ha convertido en una tradición… Y, lamentablemente, desafortunada. Hablo de que muchos artistas, políticos y otras figuras públicas utilizan estos “aires” y ambiente de alegría y armonía para dizque apoyar “desinteresadamente” a una causa o institución benéfica.

Estoy muy clara de que nadie sabe lo que hay en el corazón de otro, solo el Todopoderoso. Pero hay cosas que saltan a la vista, pues son bastante obvias. Y lo peor, o mejor, de todo es que el público sabe más que eso, es más “aguzao” y se percata de quién quiere pasar “gato por liebre”. Entonces, estos supuestos actos de generosidad, en vez de aumentarle los kilates, terminan trabajándole en contra y dejando al relieve que únicamente los hacen por “imagen”.

En muchos casos, no es total culpa del artista o político, sino del grupo de asesores que le rodea, que al verse o sentirse “apagao”, o al ver que fulano lo hizo, se les “ocurre” la genial estrategia de llamar a una entidad sin fines de lucro cualquiera para montar el numerito. Esas instituciones están realmente súper necesitadas de ayuda, por lo que no dudan ni un segundo en aceptar cualquier tipo de apoyo. Entonces, a las redacciones de los medios llegan los comunicados de prensa y las invitaciones a los media tours para dar a conocer “el gran corazón” de X o Y famoso, lo que busca traducirse en añadir fanaticada, y, por consiguiente, en aumentar su rate.

Si de verdad les nace y sienten en su corazón el deseo de brindar amor, apoyo, sustento y alegría a otros, ¿por qué no lo hacen de forma anónima? En realidad, con el único que tenemos que acumular puntos es con el que está allá arriba. Si el acto de desprendimiento es genuino, la mejor recompensa la recibiremos de aquel que todo lo ve.

Aclaro que no siempre es así y que también nos llegan muchas informaciones sobre figuras públicas cuya entrega y compromiso con entidades benéficas o humanitarias son totalmente genuinas. Sin lugar a dudas, su consistencia y compromiso con las causas así lo comprueban. Igualmente, he sabido de otros, igual o más generosos, que no necesitan del despliegue mediático para  ganar puntos con el público.

De esas acciones anónimas, lejos de cámaras y comunicados, me he enterado por casualidad. A lo largo de los años, y en los diversos medios en los que he laborado, les he ofrecido a varios de ellos hacer público sus gestos. Ni por un segundo han titubeado en decirme que “jamás”; que se trata de una gratificación personal que nunca lo utilizarían para sacar ventaja. Ellos saben quiénes son. ¡Bravo! Para ellos mis respetos y cariño de siempre.

Así las cosas, amigo lector, si nunca ha experimentado la enorme satisfacción que produce en el alma realizar un genuino acto de generosidad, por más sencillo que sea y en el anonimato, lo invito a que lo haga. Le aseguro que esto cambiará su vida.