Puertorriqueños cruzan canal de la Mona para ser médicos
Un gran número de estudiantes puertorriqueños atraviesan el canal de la Mona con destino a República Dominicana para, en su mayoría, convertirse en doctores en…
Por Juan Carlos Melo @melodicespr
Un gran número de estudiantes puertorriqueños atraviesan el canal de la Mona con destino a República Dominicana para, en su mayoría, convertirse en doctores en Medicina. La razón que alegan, además de la cercanía entre ambos países, es la rapidez con la que pueden hacer la carrera sin necesidad de cursar tres años en premédica, como exigen las principales universidades del patio.
Raumar Dieppa, Jensen Carrasquillo, Carmen González, Ana Lili Medina y Alejandra Medina son apenas cinco de los más de 700 puertorriqueños que estudian en algún centro postsecundario de República Dominicana.
El quinteto de jóvenes aspirantes a médicos destacó que estudiar en Quisqueya no les representa un impedimento para ejercer la profesión en Puerto Rico una vez terminen sus estudios. Solo tienen que aprobar unos exámenes de la Junta de Licenciamiento y Disciplina Médica de Puerto Rico.
El grupo de estudiantes que se educa en la Universidad Iberoamericana (UNIBE) de Santo Domingo coincide en que, aunque extrañan su país natal, el estar fuera de la patria les produce menos distracciones y más tiempo para concentrarse en la profesión.
Concurren también en que al culminar sus estudios optarán por Puerto Rico para ejercer la medicina.
“Mi primera opción de trabajo realmente es Puerto Rico. Pienso que debo dar mi servicio al lugar donde nací. No me ato a una sola oferta, pero me inclino por Puerto Rico”, destacó Raumar Dieppa, estudiante de 28 años y nacido en San Juan, quien dijo que el éxodo de médicos boricuas a Estados Unidos no mina su aspiración de trabajar en su tierra.
Dieppa, quien se desempeñó como paramédico y rescatista para la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias, dijo a Metro que el proceso de adaptación en Dominicana, a donde llegó en septiembre de 2009, ha sido cuesta arriba.
“Me gusta, pero al principio fue bien difícil el poder acoplarme a una cultura que, aunque resulta parecida, no lo es. Los puertorriqueños somos más sociables. Aquí cada quien anda por su lado y, aunque ahora tengo muchos amigos, al principio me sentía solo”, declaró Dieppa.
Añadió que, cuando decidió estudiar en el extranjero, Dominicana fue su primera opción por el aspecto de la cercanía.
Pareja de novios
El caso de Jensen Carrasquillo y Carmen González es muy similar al de Dieppa. Ambos decidieron estudiar en Dominicana por la posibilidad de terminar sus estudios más rápido y luego viajar a Puerto Rico para trabajar.
“El salario aquí es bien mínimo en comparación con Puerto Rico. Así que trabajar aquí no sería costo efectivo”, detalló González.
El salario mensual de un médico en Dominicana es de aproximadamente 37 mil pesos mensuales, poco menos de 1,700 dólares.
“A mí me gustaría trabajar en Puerto Rico. Está en una situación difícil, pero yo tengo la fe de que nosotros, los médicos que estamos aquí, podamos hacer la diferencia y echar nuestro país hacia delante”, afirmó Carrasquillo por su parte.
Carrasquillo y González son novios desde hace más de 2 años. Él es de Río Grande y ella de San Juan. Ambos se conocieron en República Dominicana a través de una amiga en común.
Su relación, al igual que su decisión de estudiar en Quisqueya, cuenta con el aval de sus padres.
Mejores amigas
La cooperación de los padres es vital al momento en que los hijos deciden irse a otra tierra a estudiar.
Ana Lili Medina y Alejandra Medina son testigos de eso. Coinciden en que sin el apoyo de sus padres no habrían podido salir adelante.
“Mi mamá me trajo casi de la manita a República Dominicana. Está bien contenta y orgullosa de que esté estudiando medicina. Ella me apoya en todo”, sentenció Ana Lili Medina, quien viaja a Puerto Rico al menos cada seis meses.
Afirma que el dialecto local hace un poco difícil la adaptación en Dominicana. No obstante, asegura que está encantada de vivir en el país.
Por su parte, Alejandra Medina admite que cada vez que tiene un receso educativo aprovecha para ver a sus progenitores. “Yo trato de escaparme a Puerto Rico por lo menos una vez al mes si no afecto los estudios. Si los afecto, pues lo dejamos y lo posponemos”.
Ana Lili y Alejandra no son hermanas, pero es como si lo fueran. La primera es natural de Ponce, mientras que la segunda es de Bayamón. Ambas se conocieron en UNIBE durante una clase de inglés y desde ese momento se han hecho mejores amigas y a la vez se han convertido prácticamente en familia.
“La distancia hace que tus amistades aquí sean tu familia. Son tu familia fuera de tu casa”, puntualiza Alejandra.

