Opinión: ¡Pásalo Pa" lante!

Inevitablemente, la crisis económica ha alcanzado al medio publicitario local. A eso puede atribuírsele la cantidad de anuncios que no cuentan, ni por asomo…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

2 oct 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

Inevitablemente, la crisis económica ha alcanzado al medio publicitario local. A eso puede atribuírsele la cantidad de anuncios que no cuentan, ni por asomo, con los parámetros de calidad que solían tener antes. Es paradójico pues, con tantos adelantos —tecnológicos y toda índole— es como para que las producciones de anuncios comerciales estuvieran a otro nivel. Pero, por el contrario, ha ocurrido todo lo opuesto. Cada vez día vemos anuncios que parecen haber sido inspirados en los comienzos de la televisión en Puerto Rico. ¡Qué mal!

Pero, ni modo. Si no hay con qué, pues no hay; si necesitan anunciarse para vender, pero invertir mucho le supone un riesgo a la empresa, entiendo que no les quedará más remedio que regresar a lo más simple.

Existe un comercial que no cae en esa categoría porque, aunque su producción es sencilla y simple, su mensaje compensa cualquier cantidad de dinero invertida en elementos de producción… Uno que me hizo pensar y logró su propósito… Aunque con el tiempo, con el ejemplo y sin que me quede nada por dentro, cada día intento hacer lo que más esté a mi alcance por ayudar y apoyar a quienes encuentre a mi alrededor, les confieso que ahora, cada vez que me veo en esa circunstancia, recuerdo el anuncio.

Hablo del comercial de una cadena de supermercados cuyo lema es “Gestos positivos… Pásalos pa’lante”. Entonces, precisamente y estando en la fila de otro supermercado, la cajera me pidió unos segundos para ayudar a empacar la compra de un caballero encantador de la edad dorada. “¡Claro que sí!”, le respondí, olvidando la prisa con la que siempre ando… porque recordé los “gestos positivos” del anuncio. El rostro de aquel señor y sus palabras de agradecimiento me hicieron el día; uno que había estado repleto de malos ratos, ajoros, una que otra mala noticia y mucho cansancio…

No sé si lo que les cuento les parece “cursi” o ridículo. Pero, en fin, por encima de eso está la satisfacción de sentir que ayudo a alguien que lo necesita; desde lo que les cuento hasta servir de paño de lágrimas a quien sufra por cualquier razón o detenerme en la carretera a socorrer a algún animalito visiblemente hambriento y sediento.

Así las cosas, al contarle a un buen amigo de lo que trataría mi columna de hoy, me comentó que casualmente en días recientes vio a dos señoras que infructuosamente intentaban cruzar una calle bastante transitada y, ante la indiferencia de los conductores y sin pensarlo, se colocó en medio de la carretera para detener el tránsito de un lado y el otro y darles pasos a las damas… ¡Y que eso lo hizo sentir tan bien!

Entonces, aunque suene trillado o como quiera llamarlo, créame que funciona. Con tan solo una persona que lo entienda y lo emule será suficiente. ¡Haga la prueba y verá! ¡Y pase pa’lante lo que sienta.