Puertorriqueñas seducidas por el amor en Dominicana
Dos féminas puertorriqueñas, una de Bayamón y otra de Jayuya, decidieron hace años dejar la tierra que las vio nacer y construir una vida en República…
Por Juan Carlos Melo @melodicespr
Dos féminas puertorriqueñas, una de Bayamón y otra de Jayuya, decidieron hace años dejar la tierra que las vio nacer y construir una vida en República Dominicana en compañía de sus seres queridos.
A Rose Nina Estrella e Hilda Roldán no les importó la teoría de mudarse a un país con altos niveles de pobreza, marcados signos de criminalidad y cuyos ciudadanos migraban en yola al país que ellas estaban abandonando. Simplemente hicieron maletas y se fueron.
Estrella, quien es médico psiquiatra de profesión, vive en la capital dominicana, Santo Domingo, hace 23 años y está casada con un músico de profesión.
Afirma que se quedó en el país luego de terminar sus estudios de Medicina en Cuba.
Nina Estrella fue de las primeras puertorriqueñas becadas en Cuba para estudiar medicina.
Aseguró que, mientras trabajaba en Cuba, “mi plan era volver a Puerto Rico, irme a trabajar a mi país, pero cuando me llega el momento de irme decido hacer una parada en Dominicana”, destaca la subespecialista en psicogeriatría, ignorando que esa decisión cambiaría su vida.
“Me quedo, comienzo a tener roce social y le digo a mi papá que me voy a quedar seis meses de vacaciones, y en ese proceso de quedarme consigo trabajo como asistente de salud mental. En una fiesta me presentan a quien es mi esposo actualmente, Héctor Payán, director de orquesta de la agrupación Los Paimasí”, detalla Nina Estrella.
El matrimonio tiene una hija, Marianela Payán Nina, quien cursa su tercer año universitario en Teatro en la Universidad del Sagrado Corazón.
Admite que decidió quedarse en Dominicana porque tuve una gran suerte de conseguir trabajo a nivel central (Gobierno) y porque contrajo matrimonio con una persona que define como muy buen dominicano.
Nina Estrella viaja de 9 a 10 veces por año a su tierra natal. Dice que observa un Puerto Rico estancado y “una tendencia en la gente a estar depresiva. Y eso me duele como puertorriqueña, me duele porque sé que Puerto Rico es un país que tiene para desarrollarse. Los puertorriqueños somos gente de gran calidad humana y una gran capacitación que podemos echar hacia delante”, puntualiza.
El caso de Hilda Roldán comenzó como un amor de verano, y, aunque los psicólogos dicen que estos amores son uniones a corto plazo, la relación de Hilda Roldán y su esposo ya va por 25 años.
Roldán vino al país por primera vez de vacaciones junto con tres amigas. Fue a una discoteca y un individuo que claramente dice que no era su tipo la invitó a bailar de forma muy correcta. La cortejó durante toda la noche, la mañana y los días siguientes hasta que llegó el momento de la despedida.
“El día que regresaba a Puerto Rico, recuerdo que llegó con un ramo de flores al aeropuerto, me dijo que lo llamara y le dije que me llamara él si quería”, destacó Roldán.
Añade: “Comenzamos una relación a distancia. Me escribía cartas de tres y cuatro páginas continuamente. Me enamoró. Viajó a Puerto Rico un verano y nos casamos”, detalló Roldán.
La pareja que vivió largo tiempo en Puerto Rico, donde procrearon tres niños de 18, 19 y 23 años, se estableció en Dominicana hace 9 años.
Dice que, aunque en un principio le preocupaba establecerse en la isla por la violencia y la pobreza, no se arrepiente de haber tomado la decisión de seguir a su esposo.
“Realmente, yo me siento muy contenta acá. A veces me maravillo hasta yo misma porque, aunque siempre uno extraña algo de su país y a su familia, me he sentido tan bien, he sentido un calor humano de mi vecino. Tengo amistades y mis hijos están bien, y eso realmente no tiene precio”.
La cita “Colectivamente, la gente se observa en Puerto Rico sin metas y eso me duele”, dijo Rose Nina Estrella.
Así lo dijo “Me sorprende el Puerto Rico que dejé hace 10 años. Ha cambiado mucho. Fui el pasado mes y vi una tristeza a nivel general”, dijo Hilda Roldán.

