Opinión: La crisis económica y el colapso del ELA colonial

Hace casi cuatro décadas que la economía puertorriqueña dejó de crecer y hoy se encuentra mucho más que en crisis, en estado comatoso. La base sobre la cual se…

Por Calixto Negrón @PIPtwitteando

12 sept 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

Hace casi cuatro décadas que la economía puertorriqueña dejó de crecer y hoy se encuentra mucho más que en crisis, en estado comatoso. La base sobre la cual se montó desde mediados de los años 70: el mal llamado “modelo puertorriqueño de desarrollo” comenzó a colapsar y la estrategia institucional fue acentuar aún más la dependencia mediante la extensión a Puerto Rico del programa de cupones de alimento y la aprobación de la Sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos como mecanismo para subsidiar la producción.

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) advirtió en aquel entonces que la importación de ambos proyectos no impediría el colapso total del sistema económico del ELA, sino que lo pospondría. Igualmente, el PIP advirtió en 1976 la eliminación de la Sección 936, estrategia sobre la cual se asentaba la inversión del capital norteamericano en Puerto Rico, por ser un asunto que no estaba bajo nuestro control y que dependía de los intereses y la conveniencia de Estados Unidos. Propusimos un nuevo plan de desarrollo económico dirigido a retener el capital manufacturero norteamericano y, además, a atraer capital adicional de otros países industriales. Tanto Gobiernos populares como estadistas se hicieron de oídos sordos e ignoraron las propuestas del PIP.

El estancamiento y crisis económica de Puerto Rico se observa más clara y contundentemente cuando comparamos a Puerto Rico con países que hace 40 años estaban por debajo nuestro en términos económicos. Ya no son solo Taiwán, Malta, Hong Kong, Chipre, Singapur o Corea del Sur, sino naciones caribeñas y latinoamericanas, como Barbados, Trinidad & Tobago, St. Kitts & Nevis, Bahamas,  Chile, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, entre otras, cuyos niveles de crecimiento hoy son muy superiores al raquítico 0.02 por ciento proyectado para Puerto Rico.

Estos países son todos independientes y no dependen de modelos importados ni de subsidio, como ha sido el caso de Puerto Rico desde 1975.

¿Qué hacer ante la crisis? Delinear una nueva estrategia, amparada en los poderes de la independencia, que nos permita insertarnos en la economía globalizada del presente para no solo abrirle paso al capital puertorriqueño, sino para  ampliar las fuentes de capital y atraer empresas tanto norteamericanas como japonesas, europeas y de otras partes del mundo, mediante tratados comerciales de carácter multilateral.

Lo otro es simplemente administrar eficientemente las finanzas públicas. Y eso se logra con tan solo dejar de votar por los incompetentes líderes del PNP y del PPD. 

Solo así superaremos la crisis. No hay de otra.