Opinión: El FEI y las locuras
El Panel de Exjueces que nombra los Fiscales Especiales Independientes surgió luego que en Puerto Rico, por el caso del Cerro Maravilla, el velo de impunidad…
Por Calixto Negrón @PIPtwitteando
El Panel de Exjueces que nombra los Fiscales Especiales Independientes surgió luego que en Puerto Rico, por el caso del Cerro Maravilla, el velo de impunidad de mucha gente se cayó. Por muchos años, los secretarios de Justicia de administraciones rojas y azules arrastraban los pies o simplemente se cruzaban de brazos cuando tocaba investigar a algún funcionario todopoderoso.
A raíz del caso del Cerro Maravilla, se empezó a mirar con escepticismo la capacidad que tenía el Gobierno mismo para investigarse.
Es el PPD quien, montado en ese caballito, crea la figura del FEI con una peculiaridad desde su nacimiento: los exjueces no eligen investigaciones contra nadie.
Dependen de que el secretario de Justicia les refiera la investigación de actuaciones que entienda delictivas de algún funcionario electivo —alcaldes y legisladores— o de los jefes de agencias del Gobierno.
Una vez el panel de exjueces recibe la investigación de Justicia, designa a un fiscal especial con total independencia para que evalúe si hay suficientes elementos para formular acusaciones. De ser así, ese fiscal independiente continúa el caso contra el funcionario señalado, quien en otra época seguramente no hubiese sido acusado.
Los exjueces son nombrados por 10 años. Posiblemente, el hecho de que los miembros del actual panel fueron nombrados por la última administración azul le provoca picazón a la actual administración roja. Igual le sucede al liderato penepé cuando quien nombra es el liderato popular. Pero ese carcomillo político no puede ser razón para tirar al bebé con el agua sucia del baño. Los cuestionamientos, creo, no deben ser a la institución, sino al afán de controlarla con nombramientos de matiz político.Claro que la figura del FEI, posiblemente, requiera cambios y
enmiendas, como sería uno para evitar que muchos casos terminen prescribiendo o engavetados porque Justicia no los refirió al Panel. Y también está claro el peligro que representa la pretensión de los todopoderosos acostumbrados a los toallazos de un proceso politizado y de los que quieren llevarse el guante, la bola y el bate al proponer alocadamente la eliminación del FEI.


