El antiamericanismo se ha ido de Latam

BOGOTÁ – ¿Recuerda a Eduardo Galeano, el influyente autor uruguayo que escribió casi cuatro décadas atrás Las venas abiertas de América Latina , un libro que…

Por David Trads @DavidTrads

22 jul 2013, 12:00 am 3 min de lectura

BOGOTÁ – ¿Recuerda a Eduardo Galeano, el influyente autor uruguayo que escribió casi cuatro décadas atrás Las venas abiertas de América Latina, un libro que no solo formó una fuerte posición antinorteamericana, sino también retrató el gran pasado, el triste presente y el futuro sombrío del continente latinoamericano?

En el pasado, América Latina sufrió durante los primeros siglos la ocupación española, después enfrentó la opresión de Estados Unidos y con el pasar de las décadas la superioridad de sus propios líderes negligentes.

Amanda Navarra, estudiante de Derecho, se sentó junto a mí.

“Galeano es muy del siglo pasado”, me dijo con una gran sonrisa. “Mis padres lo adoraban, en especial les gustaba sus historias sobre cómo todos nuestros temores y recelos eran producidos por otras personas, especialmente por los gringos. Aquellos argumentos eran fáciles y convenientes de decir, pero, David, también eran erróneos”. 

Amanda es un caso de progreso. A diferencia de sus padres y los papás de sus amigos, ella está estudiando en la universidad y, tal vez aún más importante, se siente igual estando en su casa en Estados Unidos como en la de su país de origen.

“Hasta hace muy poco tiempo, Estados Unidos era visto como un país distante y malvadamente opresor, que quería explotar nuestros recursos. En ese entonces, muy pocas personas conocían a los gringos. Hoy todo ha cambiado completamente. Todos nosotros tenemos un familiar o un amigo cercano que vive actualmente en Estados Unidos. Hoy es un país amigo. ¿Cómo no podía ser así, cuando muchos de nosotros elegimos vivir allí?

Esto tiene sentido. Hay cerca de 50 millones de hispanos viviendo actualmente en Estados Unidos. Hay tantos como el total de la población colombiana. Las dos Américas, Norte y Sur, están mucho más cerca que antes. Un avance que seguramente continuará cada vez con mayor velocidad. Basta con mirar cómo el comercio está creciendo cada año a un ritmo más rápido, comparado con cualquier otro continente. El término americano, que Galeano había despreciado en su viejo libro porque sintió que el Norte lo estaba robando al Sur, finalmente está resultando ser relevante.

Superficialmente, el antiamericanismo aún florece y la actual controversia sobre el posible asilo de Edward Snowden (el “soplón” estadounidense que filtró documentos de la agencia de seguridad nacional más fuerte del Gobierno de Estados Unidos) es así. Parece increíble que Fidel Castro, el exdictador de Cuba, esté tan enojado como para escribir una columna en el Granma, periódico oficial de la isla, con el objetivo de criticar a su viejo enemigo. El revolucionario de 86 años de edad escribe asombrado de Daniel Ortega, de Nicaragua, Nicolás Maduro, de Venezuela, Rafael Correa, de Ecuador, y Evo Morales, de Bolivia.

Todos los líderes, de acuerdo con el viejo cubano, se han levantado en contra de “los tortuosos imperialistas” y “los asesinos a sueldo de Estados Unidos”. La lucha contra el “imperialismo” nunca ha sido más importante, dice Castro y señala que Estados Unidos y sus consortes otra vez están tratando de aplastar al resto. Los líderes de izquierda de América Latina, sin duda, están de acuerdo, sobre todo después de que Morales se vio obligado a aterrizar recientemente en Europa. Me di cuenta de las palabras especialmente duras del vicepresidente Álvaro García Linera sobre Estados Unidos en Cambio, el periódico estatal de Bolivia: “Así como lo hicieron hace 500 años, cuando las potencias extranjeras secuestraban y mataban a nuestra gente”.

Este tipo de antiamericanismo todavía persiste en algunas partes de América Latina, en particular en la generación más vieja, pero ciertamente no atrapa a la gente más joven. Sí, Estados Unidos cometen grandes errores. Y sí, los políticos en Washington todavía están a favor de una política en la que ellos dominen el Sur. Pero no, a muchos latinoamericanos no les desagradan los norteamericanos. ¿Cómo puede ocurrir esto? Millones y millones viven hoy felizmente juntos.