La Cocina Rústica de Nonna
Nota – Con los eventos y días feriados típicos del verano aprovechamos para salir más y tenemos menos tiempo para estar en la cocina. Por esto, durante las…
Por Devorak Amadeo @PizcadeGourmet
Nota – Con los eventos y días feriados típicos del verano aprovechamos para salir más y tenemos menos tiempo para estar en la cocina. Por esto, durante las próximas semanas y aprovechando el inicio del Puerto Rico Restaurant Week , estaré reseñando algunos restaurantes para que tomen nota y los pongan en agenda. ¡Feliz Verano! Es maravilloso estar en un sitio que te remonte a una época o un lugar de buenos recuerdos. Así me sentí cuando entré a Nonna Cocina Rústica del chef Martín Louzao, como si estuviera en uno de esos restaurantes para locales escondidos en algún callejón de Florencia. Si has estado en esta encantadora ciudad o no, no importa, la vibra del restaurante es tan auténtica que sabes que estás en algo muy parecido al “real deal”. A pesar de que llegamos con media hora de retraso de nuestra reservación gracias a uno de los aguaceros de las últimas semanas, la host nos recibió simpatiquísima y hasta se encargó de conseguirnos espacio en la barra para esperar. Pero lo más divertido fue que me llevaron a una esquinita frente a la cocina, donde pude ver el proceso de amasar y aplanar la masa de harina para hacer la pasta que allí se consume. El chico lo hacía tan cómodo que empecé a imaginarme haciendo todo eso en el counter de mi cocina. Y es que todos los platos se confeccionan desde el principio en el mismo restaurante, con ingredientes frescos y auténticos y la mayoría traídos desde Italia. Ya sentados y listos para ordenar, no quisimos dejar pasar el Arancini alla Siciliana, una croqueta gigante de risotto con ragú de carne y queso mozarella. Crujiente y deliciosa. Pero el aperitivo que me encantó fue el Polpette; unas albóndigas de cerdo y ternera, súper tiernas y jugosas, en una salsa de tomate y Marsala sobre un majado de papas. Para entretenernos entre platos pedimos unas Olivas al Forno, una mezcla de distintas aceitunas servidas tibias con hierbas y pedacitos de dátiles. Son la picadera perfecta para descansar el paladar de los sabores herbáceos y rústicos de otros platos. Pero confieso que me quedé con las ganas del Fior di Latte, un queso mozarella con jalea de tomate y avellana o el fondue de queso fontina. De comida principal pedimos dos platos para 4 personas, los Ricotta Gnocchi y el Tagliata, un corte NY steak de 12 oz en una salsa de brandy con papitas rostizadas. Los gnocchi estaban cremosos y con un toque dulce por las cebollas caramelizadas. El corte de carne estaba perfecto, de estas que apenas necesitas el cuchillo para picarla y cocinada en su punto. Se quedaron para la próxima los Ravioli di Anatra, con relleno de pato y pera en salsa de vino oporto o cualquiera de las pizzas. Y para el postre no podía faltar el chocolate y ordenamos el Chocolate Lava Cake con salsa de chocolate y avellana y unos cafecitos. El servicio estuvo muy bueno, el mesero siempre atento y dispuesto a orientarnos, pero sin visitas exageradas a la mesa. En términos de precio, éramos un grupo de 4, ordenamos una botella de vino, 3 aperitivos, 2 platos principales, 2 postres y 2 cafés y el total fueron $150, sin propina. Me encantó la propuesta de este sitio, donde la comida y la frescura de los ingredientes son los protagonistas. El buen ambiente, relajado y contemporáneo, son los complementos adicionales. Puedes seguirme en Instagram @DevAmadeo, Twitter @PizcadeGourmet o Facebook @ PizcadeGourmet. ¡Hasta la próxima!


