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¿El público televidente prefiere la programación local? ¿O no?
Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly
¿El público televidente prefiere la programación local? ¿O no?
Estas preguntas y tema debo haberlos tocado decenas de veces desde el inicio de mi carrera periodística. Y cada vez que lo hago ha sido bajo una perspectiva diferente porque, lógicamente, todo evoluciona.
En términos generales, mi premisa siempre ha sido que el público televidente (y me incluyo) debe apoyar toda aquella propuesta —local, anglosajona, latinoamericana, española o de donde venga— que tenga calidad, dentro de su género, circunstancias y, por supuesto, tomando en cuenta el gusto de cada cual. Y eso no ha cambiado.
Pero hoy me quiero dirigir, agradecer y felicitar a aquellos que han tenido en sus manos la opción y la valentía de incluir y hasta “pelear” para incluir y mantener un balance saludable entre programación extranjera, o “comprada”, y la local. Y mucha de esta última de excelente contenido y alta calidad —cada una en su género—, a pesar de los grandes esfuerzos que tienen que hacerse para lograrlo debido a la crisis económica que vive el país y de la que estos proyectos no están exentos.
Claro, hay sus excepciones y programas que merecen una revisión o, más bien, reflexión sobre lo que realmente están aportando. Y no hablo de que todos tengan que ser educativos. Pero siempre he dicho que la diversión no significa vulgaridad, ni que la buena información sea sinónimo de aburrimiento. Usted sabe de lo que hablo y a qué programas me refiero…
En fin, mis respetos también merece el público que ha sabido apreciar el esfuerzo de mucho talento boricua —frente y detrás de cámara— y ha decidido apoyarlo y no por compromiso, sino por convicción de que aporta, según sea el caso, a su distracción y ampliación de criterios y conocimientos.
Ahora les toca el turno a los más importantes, con respecto a los ejecutivos televisivos y al público. Hablo de los anunciantes, pues, al final son los que deciden si estos excelentes proyectos tendrán la oportunidad de permanecer al aire y, de paso, provocar la proliferación de más programas locales.
Este asunto de los auspiciadores puede ser tan complejo como delicado. Sin embargo, por encima de las mil opiniones que existen sobre cómo seleccionan los espacios donde quieren exponer sus productos o servicios, y del tan mencionado rating, debe estar el sentido común y la realidad de lo que está ocurriendo. Ciertamente, gran parte de la programación local —en muchos canales principales y alternativos— se ha convertido en favorita de muchos y, al final, aportan al movimiento de la economía local con la contratación y empleo de cientos de técnicos, empresas productoras independientes, talento, etc., lo que beneficia a todos, señores, ¡¡a TODOS!!
Así las cosas, me remonto a un estribillo legendario, que sigue de moda y que debe permanecer así para siempre: “¡CONSUMA LO QUE SU PAÍS PRODUCE!” en todo el sentido de la palabra. Yo lo hago, ¿y usted? Anímese; no se va a arrepentir.


