Lo que cubro, entrada inaugural de Ivette Sosa
Hoy me estreno como columnista en este diario que, sin duda, ha sentado las pautas en la cobertura noticiosa del país, integrando las redes sociales como parte…
Hoy me estreno como columnista en este diario que, sin duda, ha sentado las pautas en la cobertura noticiosa del país, integrando las redes sociales como parte esencial del periodismo de nuestros tiempos.
En este espacio escribiré sobre temas que se me asignan en Telenoticias, el noticiario de Telemundo, para el cual he laborado por los últimos 21 años y donde me he desarrollado profesionalmente.
Generalmente, “Lo que cubro” tendría que ver con casos que se ventilen en los tribunales. En todos los casos que cubro pretendo transportar al televidente, y ahora al amigo lector, a la sala del juez que atiende el caso para que sepa de primera mano lo que sucede en determinado caso de interés público. No pongo ni quito información para beneficiar a ninguna de las partes. No es mi estilo pues soy objetiva tanto en mi trabajo como en mi vida personal. En mis reportajes les doy oportunidad a todas las partes de comunicar su lado de la moneda. Y es que así debe ser.
Esto me recuerda una anécdota que ventilé recientemente en mi cuenta de Facebook. Me decía mi hijo el otro día que su maestro de religión le pidió a la clase que identificara personas que hacían cosas buenas por los demás.
Mi chico, que tiene apenas 11 años (pero parece de 30), levantó la mano y sin encomendarse a nadie dijo a todo el salón que su padre hacía cosas buenas todos los días, pues era psicólogo y “ayudaba a la gente con sus problemas, específicamente a los presos”. No les niego que, cuando él mismo me lo contó, me dibujó una sonrisa en mi rostro; pero rauda y veloz quise explicarle cómo también, mediante mi trabajo como periodista de televisión, puedo hacer y hago mucho para ayudar a mis semejantes.
Empecé diciéndole que, cuando uno cubre precisamente un caso en el tribunal donde se alega que una persona cometió un delito y dice la verdad de lo sucedido en sala, aporta para que al final del día brille la justicia. Eso ayuda a la persona que denuncia que se cometió un delito en su contra. De inmediato respondió con el ceño fruncido (casi igual a su madre): “Mamá, déjate de eso que en los noticiarios todos los días lo que se dan son noticias malas”.
Fue entonces cuando le dije que los periodistas podemos colaborar para que brille la justicia con el mero hecho de denunciar lo que está mal. Por ejemplo, en un caso en el que una persona intenta obtener un trato distinto al que se les da a los demás solo porque tiene mucho dinero (y de estos he cubierto muchos), el periodista ayuda denunciándolo en sus reportajes, porque todo el mundo se da cuenta de que se pretende cometer una injusticia y simplemente no ocurre.
Mostrar el rostro del que comete un delito de agresión sexual es otra manera de aportar con mi granito de arena para que triunfe el bien sobre el mal. Admito que no siempre se pueden evitar las injusticias, pero se hace lo que se puede.
El bottom line es que después de la explicación le dije a mi hijo: “¿Te das cuenta? Yo también hago cosas buenas por otras personas todos los días con ‘Lo que cubro’”. Por la sonrisa que exhibió de oreja a oreja, entiendo que quedó más que satisfecho.
Así que (cruzando los dedos) espero que, la próxima vez que se le haga esa pregunta, mi hijo mencione a su madre y que su padre no se ponga celoso.


