Los que quedaron ‘retrataos’ en la tv

¿Castigo a la prepotencia, a la ignorancia, a la altanería, a los “malos pasos” y ‘busconería’? ¡Vaya usted a saber! Pero a mí no me parece que esté muy lejos…

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

14 abr 2013, 11:00 pm 3 min de lectura

¿Castigo a la prepotencia, a la ignorancia, a la altanería, a los “malos pasos” y ‘busconería’? ¡Vaya usted a saber! Pero a mí no me parece que esté muy lejos de la verdad, de esa que vimos plasmada el pasado martes en las urnas. ¿Se fijó en quiénes quedaron fuera de la plancha legislativa? ¿Vio quiénes perdieron posiciones de poder o estuvieron en el filo de la navaja? ¿Vio quiénes directa o indirectamente se hundieron junto con sus correligionarios? ¿He dicho nombre yo? No hace falta. Ustedes saben quiénes son. Tras ver el comportamiento del pueblo en las pasadas elecciones, creo que todos dimos un gran paso, que evolucionamos y pasamos factura de aquello que nos afectó o que, sencillamente, lo entendimos como injusto, inapropiado, irracional y atropellante. Entonces, nuevamente los medios de comunicación, y sobre todo, la televisión, sirvieron de transmisor perfecto para dejar “retratao” a todo aquel que quiso justificar lo inaceptable y, peor aún, pensar que el país continúa viviendo en la misma ignorancia de hace décadas. No señor, no fue así: evolucionamos, crecimos y maduramos… y no perdonamos. Dicho sea de paso, que esto sirva para aquellos que se llenan la boca criticando al medio televisivo como superficial e inútil. Sepan que, precisamente, a través de este medio tuvimos la oportunidad de obtener una radiografia de lo que pretendían en realidad los candidatos. En muchos casos, el pueblo fue sabio y no se dejó engañar por mensajes, canciones y todo tipo de manipulación publicitaria digna del más alto galardón de su industria. Pero, como en todo, hay sus excepciones y tampoco es bueno generalizar. Porque me parece que en ciertos casos algunos se dejaron influir por anuncios u opiniones de los contrarios, borrando injustamente ejecutorias pasadas dignas del más respetable servidor publico. Me parece que, en este caso, pecaron de malagradecidos. Piense usted y sabrá de quiénes le hablo. Claro, estos son los menos, gracias a Dios. Los “más” fueron aquellos que durante meses y años vimos o sorprendimos en prácticas poco honorables o justificables, dando excusas que no las creía ni un nene chiquito y asumiendo la actitud de que “me la comí cruda y sin sal”. Y, por otro lado, pensaban que le estaban tomando el pelo al pueblo y, peor aún, se jactaba de esto. En muchas ocasiones, cuando los cogían con las “manos en la masa”, los vimos escondiéndose de los medios noticiosos, huyéndoles como “el diablo a la cruz”. Y, cuando necesitaban promocionar alguna de sus “buenas obras” (quién sabe si a lo mejor llegaron a realizar alguna), buscaban la pauta a como diera lugar. ¿Pensaron que el país era bobo? Pues se equivocaron y ahí están: con los “calzones abajo”, sin “Plan B”, sin saber qué harán cuando llegue el 2 de enero. De corazón, ojalá y les vaya bonito. En serio. Porque, en realidad, creo que lo más importante de todo esto es que ellos, ellas y nosotros hayamos aprendido la lección: como dije la semana pasada, hay que serlo y parecerlo… Pero lo esencialmente importante, al final del camino, es serlo… Y todos aprender a reconocerlo.