¿Se imaginan un Papa con iPhone y que viaje un tren? Cardenal Brasileño podría serlo

El cardenal brasileño Odilo Scherer voló esta semana a Roma para el cónclave que elegirá al sucesor del Papa Benedicto XVI. Y sus fieles rezan para que no…

Por Por Publimetro

28 feb 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

El cardenal brasileño Odilo Scherer voló esta semana a Roma para el cónclave que elegirá al sucesor del Papa Benedicto XVI. Y sus fieles rezan para que no regrese. En Brasil, la nación con más católicos del planeta, muchos sueñan con ver el próximo mes al arzobispo de São Paulo emerger de blanco en el balcón de la basílica de San Pedro, convertido en el primer Papa latinoamericano. El cardenal de 63 años que habla de política y gasta bromas en su cuenta de Twitter es, dicen sus fieles, un candidato ideal para sacar a la Iglesia católica de la crisis y renovarla. “Un Papa brasileño ayudaría mucho a la evangelización de América Latina”,aseguran algunos.

Los analistas tienen dificultades para etiquetar a Scherer, un hombre que escucha Beethoven, pero también Chico Buarque. Conservador en asuntos como las uniones de personas del mismo sexo, el aborto o las investigaciones con células madre, el cardenal brasileño es percibido como un religioso moderno y conectado con la realidad social de Brasil.  Scherer, que a menudo se desplaza en metro y usa un iPhone 4S, tiene además buen sentido del humor. Atrapado recientemente en uno de los embotellamientos que martirizan diariamente a sus fieles, tuiteó desde su cuenta @DomOdiloScherer: “Espero que el camino al cielo esté aún más congestionado que el de São Paulo”.

El cardenal defiende la participación de los católicos en la política y no rehuye a la polémica. Hijo de inmigrantes alemanes radicados en el sur de Brasil, Scherer hizo una carrera meteórica dentro de la Iglesia hasta llegar a cardenal en el 2007 con 58 años, uno de los más jóvenes de la historia moderna de la Iglesia. Sus colaboradores dicen que es pragmático y articulador de consensos, algo que podría ayudarlo a poner orden la Iglesia zarandeada por escándalos y traiciones.

Una señal de que está destinado a cosas grandes, según observadores del Vaticano, es que fue designado por Benedicto XVI para integrar dos grupos de elite: un nuevo consejo para promover la evangelización y una comisión para supervisar el Instituto para las Obras Religiosas, el banco del Vaticano bajo sospechas de irregularidades financieras.

Sus colaboradores dicen que en el entorno del cardenal “hay expectativas”. Pero Scherer mantiene la pelota en el piso.