Bacanal partidista
Mientras me paseaba por las Fiestas de la Calle, vi tres partidos buscando firmas para reinscribirse.
Por Armando Valdés
Mientras me paseaba por las Fiestas de la Calle, vi tres partidos buscando firmas para reinscribirse.
Que quede claro, no intento limitar los derechos a la libertad de expresión ni de asociación de persona o grupo alguno. Pero que quede igualmente claro, lo que sí quiero expresar: es inmoral que organizaciones privadas, que elección tras elección no logran el mínimo de apoyo requerido en ley para retener sus franquicias, en poco tiempo vuelvan a ser subsidiadas por el erario. En otras palabras, que se asocien y digan lo que les plazca, pero que costeen sus operaciones por sí mismas.
El que estos partidos no hayan podido retener sus franquicias es aún más sorprendente ante el intento del PNP por facilitarles su existencia. El caso del PPR es el peor. Dos elecciones sin quedar inscrito y en las de 2012 obtuvo solo 6,668 votos. Considerando que hay 7,755 colegios de votación, esto quiere decir que el PPR en promedio obtuvo menos de un voto por colegio.
El liderato de estas colectividades ha dicho que sus partidos se vaciaron en el PPD. Resulta conveniente esta teoría para así justificar el que busquen reinscribirse. Pero nos obliga a hacer varias preguntas. ¿Si no se vota por un partido en una elección, cómo se puede alegar que dicho elector era miembro de esa colectividad?
Y en 2008, ¿cuál fue la excusa? Ganó el PNP y aún así no quedaron inscritos el PIP ni el PPR.
La teoría del vaciado tampoco se sostiene a base de los resultados históricos. En 2000, el PIP sacó 104,705 votos y, en 2004; 54,551. En 2008, se registraron 93,283 votos por el PIP y el PPR, y, en 2012, 82,834 por los cuatros partidos “emergentes”. Quiere decir, que con la excepción de 2004, cuando realmente el PIP aparenta haberse vaciado en el PPD, el número de electores que prefiere votar por opciones alternas a los partidos de mayoría se mantiene consistentemente entre 80,000 y 100,000.
La teoría es solo eso, y a menos que el PPT, el PPR y el PIP (no vi al MUS) hayan albergado la esperanza de realizar un proceso de introspección en medio del bacanal sanjuanero, me sospecho que ninguno se ha preocupado por escuchar a nadie fuera de sus propias maquinarias partidistas para identificar el mal de fondo.
Para mí, ese mal es evidente: son estructuras de arriba, alimentadas por fondos públicos, sin bases que las apoyen abajo.


