Choque petrolero golpea la economía de Puerto Rico
El alza del crudo por el conflicto en Oriente Medio encarece la gasolina y la electricidad, presiona el costo de vida y amenaza con llevar la economía de la isla a una contracción en 2027
Por Eva Lloréns
El conflicto entre Estados Unidos e Irán y el cierre del Estrecho de Hormuz desataron el mayor choque petrolero en la historia reciente del mercado global. El precio del petróleo escaló de 66 dólares a 115 dólares por barril, un aumento de 74 por ciento que, según el Centro para la Renovación Económica, Crecimiento y Excelencia (CRECE), supera incluso el registrado durante la invasión rusa a Ucrania en 2022. Aunque los precios retrocedieron parcialmente tras reportes de un acuerdo de paz, el impacto sobre Puerto Rico ya es profundo y llega en el peor momento posible.
Gabriel Capella, asociado de investigación en CRECE, explicó que la isla enfrenta este choque sin amortiguadores económicos. “Puerto Rico enfrenta hoy un choque global… y también el choque petrolero de este año, el resultado de las tensiones entre Estados Unidos e Irán”, señaló durante la entrevista. Añadió que la economía local “no tiene ningún tipo de resiliencia ante este tipo de choques externos, precisamente por el factor de que la economía lleva estancada en gran medida desde finales del 2023”.
El investigador recordó que la Junta de Planificación había proyectado un crecimiento de apenas 0.4 por ciento para 2026, cifra que describió como “prácticamente un estancamiento”. En su análisis, el choque petrolero tiende a reducir el crecimiento económico incluso en países avanzados, y en Puerto Rico el efecto es mayor porque “la producción energética depende de combustibles fósiles, en su mayoría; el 93% de la capacidad de producción energética… depende de combustibles fósiles”.
El aumento en los precios del petróleo ya se refleja en la gasolina y en la tarifa eléctrica. Capella explicó que “el precio de la gasolina… ha aumentado entre 50 y 60%” y que la tarifa eléctrica “ha aumentado alrededor de 20 por ciento”. En mayo, la inflación en Puerto Rico llegó casi al cinco por ciento y el componente de transportación del índice de precios al consumidor superó el doce por ciento, impulsado por el alza en la gasolina.
Mientras eso ocurre, un tanquero con gas natural, un combustible mucho más barato que el petróleo, permanece sin poder traer su suministro a puerto, debido a una disputa entre New Fortress Energy (NFE) y los Pilotos de la Bahía de San Juan que impacta el bolsillo de los puertorriqueños. El conflicto tomó un giro más complejo cuando los prácticos presentaron una moción urgente ante el Tribunal Federal alegando que el Amur River excede el ancho máximo (beam) del diseño del muelle que NFE sometió al Cuerpo de Ingenieros en su solicitud de permiso SAA 2026 00110. New Fortress rechaza que el Amur River sea inapropiado para el muelle o que represente un riesgo operacional. NFE asegura que el barco pertenece a la misma clase de tanqueros LNG convencionales que los buques Energos Princess y Energos Maria, que se han usado anteriormente, y que el Coast Guard no ha puesto ningún impedimento para su entrada.
Los sectores más vulnerables ya sienten la presión. Capella advirtió que el transporte, dependiente del diésel, enfrenta costos históricos y que, si los precios se mantienen elevados, “en algún punto, esos precios más altos se le empiezan a pasar a los consumidores en la forma del precio más alto en cualquier cosa que se transporta… por ejemplo, la comida, la ropa”.
El alza en el costo del combustible amenaza con convertirse en un problema para toda la cadena de distribución en Puerto Rico. Como respuesta directa al alza desmedida de los costos operativos, actualmente circula una convocatoria para un paro de camioneros en la isla programado del 1 al 7 de octubre de 2026. El objetivo es presionar por precios justos para el diésel y revisiones de las tarifas de acarreo.
El sector de restaurantes también está bajo amenaza, pues “las ventas en los restaurantes estaban más amenazadas por el reducido poder adquisitivo de los consumidores”. El comercio al detal muestra señales similares: “las ventas al detal… fueron un 1% nada más”, un ritmo muy por debajo del crecimiento saludable de entre tres y cinco por ciento. El turismo tampoco escapa el impacto, ya que “las aerolíneas han aumentado su precio en los pasajes e incluso… empezaron a cortar vuelos de bajo costo porque el combustible está tan caro”.
El impacto sobre las empresas es igualmente severo. Capella explicó que los costos energéticos afectan directamente la competitividad y que aumentos de hasta seis centavos por kilovatio-hora reducen los márgenes de ganancia y obligan a las empresas a subir precios. “En algún momento van a tener que pasarles esos costos a los consumidores… lo cual tiene el efecto de reducir su competitividad”, afirmó. Las pequeñas y medianas empresas son las más vulnerables porque operan con márgenes reducidos y tienen menos capacidad para absorber aumentos en costos operacionales. “Cada vez que va a subir Luma, saben cómo van a coger ese costo… y el dinero tiene que salir de algún lado”, dijo, señalando que los primeros recortes de los consumidores afectan directamente a restaurantes y entretenimiento.
A este cuadro se suma la advertencia del exsecretario de Hacienda, Francisco Parés, quien en su programa El Cuadre ha señalado que los choques externos recientes ya están enfriando la actividad económica de la isla. En su análisis, Parés explicó que “luego de este conflicto bélico de Ucrania y Rusia… vemos en Puerto Rico cómo esa economía de estar creciendo en más de 1% o 2% ya vemos que se proyecta una desaceleración”. Parés describió el momento económico como un trapecio: “el crecimiento económico sostenidamente y ahora estamos entrando en ese plato, en ese techo… y ya ustedes saben que viene después de pasar el techo, viene la caída”.
La posible suspensión temporal de la crudita, una alternativa que el gobierno ha rechazado, es una posible solución que Capella recordó que CRECE propuso, pero advirtió que su impacto sería limitado. “Los detallistas de gasolina retienen alrededor del 70 o el 60 por ciento de esa reducción”, explicó. También señaló que la crudita representa alrededor de 500 millones de dólares para el Fondo General, por lo que eliminarla completamente “no es fiscalmente responsable” en el corto plazo.
El choque petrolero coincide con otro golpe externo: los aranceles federales implementados en 2025, cuyo costo para Puerto Rico se estimó en cerca de mil millones de dólares. CRECE calcula que un aumento de treinta dólares por barril en el petróleo, como el registrado en 2026, podría costar a la economía más de mil millones de dólares adicionales al año. La combinación de ambos factores podría empujar el crecimiento económico a terreno negativo en el año fiscal 2027.



