Aranceles a medicamentos genéricos podrían colocar a Puerto Rico en el centro de la estrategia de relocalización farmacéutica de EE.UU.
El plan de la administración Trump impondría un arancel de 100% a partir de 2028 y de 200% en 2029. Aunque aún faltan detalles regulatorios, la medida podría influir en las decisiones de inversión de la industria farmacéutica y biotecnológica en la isla.
La decisión del presidente Donald Trump de imponer fuertes aranceles a los medicamentos genéricos importados podría marcar un antes y un después para la industria farmacéutica mundial y, al mismo tiempo, abrir una nueva ventana de oportunidades para Puerto Rico, uno de los principales centros de manufactura farmacéutica bajo la bandera estadounidense.
Según el anuncio realizado el 21 de julio a través de Truth Social, Estados Unidos comenzará a aplicar un arancel de 100% a los medicamentos genéricos importados a partir de agosto de 2028, el cual aumentará a 200% un año después. La administración otorgó un período de transición de dos años para que los fabricantes trasladen su producción a territorio estadounidense.
“Esto se hace para repatriar la producción de medicamentos genéricos a Estados Unidos”, escribió Trump al presentar la medida, que forma parte de su estrategia para fortalecer la manufactura nacional y reducir la dependencia de las cadenas de suministro en Asia.
Un cambio importante en la política comercial
La nueva propuesta amplía la estrategia que la Casa Blanca comenzó este año con los aranceles bajo la Sección 232 a los medicamentos patentados.
En abril, la administración impuso gravámenes a ciertos productos farmacéuticos por razones de seguridad nacional, pero excluyó expresamente a los medicamentos genéricos y a los biosimilares, al tiempo que ordenó al Departamento de Comercio estudiar si estos debían quedar sujetos a aranceles en el futuro.
El anuncio de julio representa el siguiente paso de esa política y fija, por primera vez, un calendario para la imposición de aranceles a los genéricos.
Puerto Rico podría beneficiarse, pero aún hay interrogantes
Para Puerto Rico, donde la industria farmacéutica constituye el principal componente de la manufactura y uno de los mayores motores de exportación, el anuncio ha despertado gran interés.
La isla alberga operaciones de compañías líderes en la industria farmacéutica y biotecnológica y cuenta con una infraestructura manufacturera desarrollada durante más de medio siglo. De acuerdo con la Compañía de Fomento Industrial (PRIDCO), el sector de ciencias de la vida representa más de un tercio del producto manufacturero de Puerto Rico y continúa siendo el principal renglón exportador.
Sin embargo, todavía no existe una guía oficial que detalle cómo se aplicarán los nuevos aranceles a las complejas cadenas de suministro que involucran a Puerto Rico, incluyendo el manejo de ingredientes farmacéuticos activos (API), materias primas y procesos de manufactura compartidos con otras jurisdicciones.
En otras palabras, aún no puede afirmarse con certeza cuál será el impacto directo sobre las plantas establecidas en la isla.
La manufactura no se traslada de la noche a la mañana
Aunque la medida busca incentivar el regreso de la producción farmacéutica a territorio estadounidense, diversos expertos consideran que los aranceles, por sí solos, difícilmente lograrán ese objetivo.
Marta Wosińska, investigadora principal del Brookings Institution y exfuncionaria de la FDA, señaló en declaraciones a CBS News que los aranceles pueden formar parte de una estrategia industrial más amplia, pero “por sí solos no lograrán que la manufactura regrese a Estados Unidos”.
Construir una planta farmacéutica puede tomar varios años y requerir inversiones de cientos de millones o incluso miles de millones de dólares, además de cumplir con rigurosos procesos regulatorios de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
Preocupación por los costos
La industria de medicamentos genéricos también ha reaccionado con cautela.
La Association for Accessible Medicines (AAM), principal organización que representa a los fabricantes de medicamentos genéricos en Estados Unidos advirtió que el sector opera con márgenes de ganancia muy reducidos y que cualquier aumento significativo en los costos podría afectar la disponibilidad de medicamentos esenciales.
Por su parte, análisis publicados por Bloomberg Law, Axios, CBS News y el Financial Times coinciden en que los aranceles podrían traducirse en aumentos de precios para algunos medicamentos o generar interrupciones temporales en la cadena de suministro si la producción doméstica no logra expandirse al ritmo necesario.
El impacto también podría sentirse en India, país que actualmente suministra una parte significativa de los medicamentos genéricos consumidos en Estados Unidos y cuyos fabricantes sostienen que trasladar la producción a territorio estadounidense no es viable en el corto plazo.
Una oportunidad que dependerá de otros factores
Para Puerto Rico, el anuncio representa una posibilidad de atraer nuevas inversiones, pero no constituye una garantía.
Expertos señalan que las decisiones de expansión dependerán de múltiples variables, entre ellas los incentivos federales, la disponibilidad de mano de obra especializada, la estabilidad del sistema energético, la infraestructura logística y el costo de hacer negocios en la isla.
Mientras el gobierno federal define la reglamentación de los nuevos aranceles, Puerto Rico parte con una ventaja importante: ya posee instalaciones certificadas por la FDA, una fuerza laboral altamente especializada y décadas de experiencia en manufactura farmacéutica.
Si la estrategia de relocalización de la administración Trump logra impulsar nuevas inversiones en producción doméstica, la isla podría convertirse nuevamente en uno de los principales destinos para la expansión de la industria farmacéutica estadounidense.



