Cerca de 2,000 adultos mayores de 60 años participan como anfitriones en Puerto Rico en la plataforma Airbnb, consolidándose como un segmento clave del turismo comunitario en la isla.
Datos de la compañía señalan que este grupo casi se ha triplicado desde 2020, reflejando su creciente protagonismo en la hospitalidad local.
Los anfitriones mayores destacan por la calidad de su servicio, con calificaciones superiores a 4.91, y más del 30 % cuenta con la distinción de “superanfitrión”. Además, cerca del 40 % de los alojamientos favoritos de los huéspedes son gestionados por personas de este grupo etario.
En Puerto Rico residen alrededor de un millón de personas mayores de 60 años, lo que representa más del 30 % de la población, proporción que podría alcanzar el 35 % para 2030, en un contexto donde el turismo aporta unos 18,000 millones de dólares a la economía local.
Las mujeres lideran este segmento, al representar más del 50 % de los anfitriones que reportan su edad, muchas de las cuales utilizan la plataforma como complemento de ingresos durante su retiro.
Entre los casos destacados figura el de Manuel Acevedo, quien comenzó a alquilar su propiedad hace casi ocho años para sostener su hogar tras su retiro, convirtiendo esta actividad en su principal fuente de ingresos y en una forma de apoyar a otros anfitriones.
El fenómeno no se limita a la oferta. Los adultos mayores también figuran como viajeros activos, con destinos preferidos como Madrid, Medellín, Bogotá y ciudades de República Dominicana, además de inclinarse por experiencias culturales y de contacto con la naturaleza.
El director de Políticas Públicas de Airbnb para Centroamérica y el Caribe, Carlos Muñoz, afirmó que este grupo aporta “experiencia, arraigo comunitario y calidez”, elementos que enriquecen la oferta turística y generan ingresos para miles de familias.





