¿Cada cuánto debes lavar las sábanas?
La ropa de cama puede acumular sudor, grasa, células de la piel, polvo y alérgenos mientras duermes
Por Nueva Mujer
Hacer la cama puede parecer una de esas tareas rutinarias que forman parte del día a día, pero la ropa de cama también acumula sudor, grasa, células desprendidas de la piel, polvo y alérgenos durante las horas de descanso.
Cada 11 de septiembre se conmemora el Día de Hacer la Cama, una fecha que sirve como oportunidad para recordar la importancia de mantener limpia la ropa de cama y los espacios destinados al descanso.
Su popularidad coincide con la difusión de una idea que se volvió mundialmente conocida en 2014: la del almirante retirado William H. McRaven, quien en un discurso de graduación de la Universidad de Texas en Austin explicó por qué hacer la cama era la primera tarea de cada jornada durante su entrenamiento como Navy SEAL.
El discurso se volvió viral y después dio origen al libro Make Your Bed.
¿Qué se acumula durante la noche?
El cuerpo continúa activo mientras duerme. La piel se renueva y desprende células de manera constante: distintas fuentes estiman que una persona puede perder cientos de millones de células cutáneas al día. Una parte de ese material termina en la ropa de cama y el polvo doméstico.
Ese residuo es relevante para los ácaros del polvo. Estos organismos microscópicos no muerden ni parasitan a las personas, pero sus restos y excrementos pueden actuar como alérgenos. En personas sensibles, la exposición puede favorecer síntomas de rinitis alérgica y desencadenar problemas respiratorios, incluido el asma.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que los ácaros son un desencadenante del asma y recomiendan lavar la ropa de cama semanalmente y secarla por completo.
El sudor y otras sustancias corporales también llegan a las sábanas. La cantidad de líquido que una persona pierde durante la noche varía ampliamente según temperatura, ropa, actividad, fisiología y otros .
Lo importante es que el calor y la humedad favorecen un ambiente en el que pueden acumularse residuos y alérgenos.
¿Cada cuánto hay que lavar las sábanas?
La respuesta práctica es una vez por semana. Mayo Clinic recomienda lavar semanalmente toda la ropa de cama en agua caliente, especialmente como medida para reducir los ácaros y sus alérgenos. Los CDC también aconsejan el lavado semanal para las personas con asma y sensibilidad a estos organismos.
Quienes sudan mucho durante la noche, duermen con mascotas, presentan alergias o asma o han ensuciado la ropa de cama pueden necesitar hacerlo antes.
La funda de la almohada merece especial atención porque permanece en contacto directo con el rostro durante horas.
La temperatura también importa
Para reducir los ácaros, Mayo Clinic y MedlinePlus recomiendan lavar la ropa de cama con agua de al menos 54,4 °C (130 °F). La temperatura, además, debe ajustarse a las instrucciones de cuidado de cada tejido.
El lavado funciona gracias a una combinación de factores: agua, detergente, agitación, dilución y temperatura. Por eso, aumentar el calor no siempre es la única ni la mejor estrategia, especialmente cuando puede dañar las fibras.
El secado completo también es importante. La ropa de cama no debería guardarse húmeda, ya que la humedad persistente favorece otros problemas dentro del entorno doméstico.
¿Hay que hacer la cama inmediatamente?
La idea de dejar la cama abierta durante 20 o 30 minutos para que “respire” y eliminar los ácaros mediante el sol no cuenta con una regla científica universal que permita establecer ese tiempo como obligatorio.
Lo que sí está respaldado es la importancia de controlar la humedad del dormitorio. Los CDC y otras fuentes médicas recomiendan mantener la humedad relativa del hogar alrededor del 30% al 50%, una medida que ayuda a reducir las condiciones favorables para los ácaros.
Por eso, el gesto más útil no es obsesionarse con que la cama quede impecable cada mañana, sino mantener una rutina razonable: ventilar el dormitorio, lavar las sábanas con regularidad, secarlas completamente y controlar el polvo y la humedad.
Hacer la cama puede ser una pequeña ceremonia de orden. Cambiar las sábanas, en cambio, es una cuestión de higiene. En el Día de Hacer la Cama, ambas acciones pueden coincidir, pero no conviene confundirlas: una cama bien tendida puede verse limpia; una cama realmente cuidada también necesita una ropa de cama que se lave con la frecuencia adecuada.


