LUMA Energy advierte déficit de generación eléctrica y riesgo de más apagones en Puerto Rico

Según un informe del consorcio, necesitamos hasta 850 megavatios

Por Eva Llorens

9 sept, 8:18 pm 4 min de lectura
LUMA Energy advierte déficit de generación eléctrica y riesgo de más apagones en Puerto Rico
Central Aguirre

Puerto Rico enfrenta un déficit estructural de generación de entre 700 y 850 megavatios (MW), una brecha que mantiene al sistema eléctrico al límite y eleva el riesgo de un aumento en el número de apagones, según un informe presentado por LUMA Energy, el cual advierte que la situación solo podrá mitigarse con generación temporera adicional.

La evaluación responde a una orden del Negociado emitida el 19 de agosto, que solicitó actualizar la necesidad de generación temporal más allá de los 800 MW propuestos originalmente por Genera PR en 2025. Esto luego que el gobierno cancelara el contrato de Power Expectations que iba a proveer 400 MW de energía temporera. La conclusión de LUMA en un informe presentado recientemente es tajante: el panorama no ha mejorado. El déficit persiste por el envejecimiento y deterioro de la flota térmica, las frecuentes salidas forzadas, el mantenimiento diferido y una demanda máxima impulsada por el calor extremo.

El verano de 2026 dejó al descubierto esa fragilidad. Entre julio y agosto, fallas y salidas forzadas de unidades generadoras provocaron 15 eventos de interrupción manual de carga, una cifra cercana a los máximos registrados en los veranos de 2023 y 2024. Los cortes se concentraron en las horas pico de la tarde y la noche, cuando la demanda alcanza su nivel más alto y la generación fotovoltaica deja de aportar al sistema. LUMA anticipa que, si las condiciones se mantienen, la isla podría cerrar el año con niveles de interrupciones comparables a los periodos más críticos recientes.

El repunte responde a una combinación peligrosa: temperaturas récord, una demanda mayor de la prevista y el deterioro acelerado de las unidades térmicas. En agosto, la demanda máxima llegó a aproximadamente 3,234 MW, el nivel más alto en cuatro años y muy por encima de las proyecciones para el verano. Cada episodio de calor extremo reduce los márgenes de reserva y aumenta la probabilidad de nuevos cortes.

La principal vulnerabilidad sigue siendo la inestabilidad de la flota térmica. Aunque Puerto Rico tiene más de 6,500 MW de capacidad instalada, solo unos 4,100 MW están disponibles. En tiempo real, esa cifra suele caer a cerca de 3,200 MW cuando se descuentan las salidas forzadas y los mantenimientos programados. A esto se suma la falla catastrófica de la Unidad 1 de Aguirre en febrero de 2025, que dejó fuera de servicio uno de los recursos de generación base más importantes, al menos hasta finales de 2026.

En un sistema con tan poco margen, incluso una reducción modesta en la disponibilidad puede desencadenar interrupciones.

Para contener los déficits inmediatos, LUMA y Genera aplazaron mantenimientos programados durante la primavera y el verano. La medida elevó temporalmente la generación disponible, pero podría agravar el problema: aumenta el riesgo de fallas en los próximos meses y concentra los trabajos pendientes en una ventana de mantenimiento invernal cada vez más estrecha. El resultado podría ser una mayor indisponibilidad de unidades y reservas operativas todavía menores.

Los escenarios de sensibilidad del informe muestran cuán rápido puede deteriorarse la situación. En el escenario base, Puerto Rico enfrentaría ocho días de interrupciones entre mayo y octubre. Si la demanda aumenta 5 %, la cantidad casi se duplica; con un alza de 10 %, sube a 26 días. La pérdida de otra unidad de generación base elevaría el total a 27 días. El peor escenario —10 % más de demanda y la salida de otra unidad base— produciría 47 días de interrupciones y 230 horas de déficit de generación. Según LUMA, lo ocurrido este verano ya se aproxima a los escenarios más severos del modelo.

El informe también calcula cuánta generación temporera haría falta para acercar a Puerto Rico al estándar de confiabilidad LOLE 0.1, utilizado por muchas empresas eléctricas en Estados Unidos y equivalente a un evento de pérdida de carga cada diez años. La distancia es enorme: Puerto Rico registró 17 eventos de pérdida de carga en el año fiscal 2026, un desempeño que LUMA describe como unas 170 veces peor que el referente de la industria eléctrica norteamericana. El análisis concluye que añadir 800 MW de generación temporera firme acercaría la isla a ese estándar. Cantidades menores aliviarían parcialmente el problema, pero solo los 800 MW reducirían la expectativa de interrupciones a niveles cercanos a cero.

La conclusión es urgente: el sistema eléctrico de Puerto Rico seguirá expuesto a interrupciones frecuentes mientras no se incorpore nueva generación. Con 16 eventos registrados hasta agosto, LUMA advierte que la isla podría igualar o superar los niveles de 2023 y 2024 si no se instala generación temporera adicional. Los mantenimientos aplazados, la falta de reservas y la fragilidad de las unidades existentes dejan poco espacio para absorber otra falla importante o un nuevo pico de demanda.

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