La misión Artemis II vivió uno de sus momentos más críticos y, al mismo tiempo, más esperados. Durante su sobrevuelo lunar, la cápsula Orion perdió comunicación temporal con la NASA, generando dudas entre seguidores y expertos. Sin embargo, este “apagón” no es una falla, sino un evento completamente planificado dentro de la misión espacial.
La razón detrás de la pérdida de comunicación en Artemis II
El motivo es puramente físico y responde a las leyes de la ciencia. Cuando la cápsula Orión pasa por la cara oculta de la Luna, la señal de radio no puede atravesar el satélite natural, bloqueando completamente la comunicación con la Tierra. La Luna, con un diámetro cercano a los 3.500 kilómetros, actúa como una barrera sólida que impide la transmisión de ondas.
Este fenómeno ocurre en todas las misiones lunares. De hecho, ya sucedía en programas históricos como el Apolo 17 en 1972, confirmando que este tipo de interrupciones forman parte del protocolo habitual en exploraciones más allá de la órbita terrestre.
Mientras se corta la comunicación, los astronautas viven una experiencia única. Desde su perspectiva, el Sol queda completamente eclipsado por la Luna, generando condiciones ideales para estudiar la corona solar, uno de los objetivos científicos del viaje.
Antes de perder contacto, el piloto Victor Glover dejó un mensaje que recorrió el mundo: “Los veremos del otro lado”, reflejando la confianza en que el contacto sería restablecido sin inconvenientes. Este tipo de momentos refuerzan la conexión emocional entre la tripulación y la Tierra.
¿Cuándo vuelve la señal y cómo se logra la comunicación?
La comunicación no tarda en regresar. Se prevé que la señal se restablezca aproximadamente 30 minutos después, cuando la nave vuelva a tener línea directa con la Tierra al salir de la cara oculta lunar. Este proceso está cuidadosamente calculado por los equipos de misión.
El contacto es posible gracias a sistemas avanzados como la Red del Espacio Profundo (DSN). Esta red, con antenas en California, Madrid y Canberra, permite mantener comunicación constante con misiones lejanas, asegurando que Artemis II opere con precisión y seguridad.
La conclusión es clara: la pérdida de comunicación en Artemis II no es un problema, sino una demostración del desafío técnico y científico de explorar el espacio profundo, acercando cada vez más a la humanidad a su regreso a la Luna.





