Hay mucho que podemos hacer para asegurarnos de que nuestras acciones están integradas en una secuencia de metas coherentes y bien organizadas, que están en consonancia con nuestros valores e intereses.
Puede que resulte paradójico, pero muchas veces creemos tener muy claras todas nuestras opiniones sobre todo tipo de temas, pero no tenemos ni idea de lo que haremos con nuestras propias vidas.
Por ello, desarrollar y aplicar un plan de vida es interesante y útil: nos permite encontrar un proyecto con el que casi siempre nos podemos identificar a pesar de que todo a nuestro alrededor vaya cambiando con el tiempo.
LAS CLAVES
- Cualquier momento es un buen momento para crear un plan de vida, independientemente de la edad que tengas.
- Es ideal tener un camino claro, pero también debes ser flexible, ya que no sabes qué te depara el destino y en algunos momentos pueden ocurrir imprevistos.
- A medida que tu vida cambia, tus valores y prioridades también pueden modificarse. A veces aparecen momentos de crisis en los que un plan de vida deja de tener sentido.
- Un plan de vida requiere de tu atención periódica para que te asegures que en todo momento refleja lo que quieres para ti.
VENTAJAS
Un plan de vida es una excelente manera de asegurarte que las cosas van en la dirección correcta y que, de ser necesario, puedes hacer ciertos cambios sin que ello implique perder de vista tus objetivos.
Algunas ventajas de esta planeación son:
- Tomas el volante de tu vida.
- Te ayuda a identificar prioridades.
- Te permite mantener un equilibrio.
- Puedes imaginar tu futuro.
- Te ayuda a tomar decisiones.

PASOS
1. Analiza tus expectativas. Piensa en un margen de cambio realista. Si te obsesionas con objetivos que solamente podrás alcanzar siendo multimillonario, eso solo te hará caer una y otra vez en la frustración, o bien postergar tanto la persecución de tus metas que poco a poco te vayas olvidando del plan de vida.
2. Determina tus valores. Ningún plan de vida prosperará si va en contra de tus valores. Debes tener claro cuáles son aquellos a los que concedes una mayor importancia. Para ello, lo mejor es hacer una lista en la que consten los principales valores que consideres relevantes, y luego ordénalos según su importancia.
3. Comprende aquello que te frena. Más allá de aquello que deseas o que te gustaría lograr, la mayoría de personas es propensa a caer en “trampas” mentales. Conocerte te ayudará a diseñar un plan de vida de una manera realmente informada y sin sufrir grandes sesgos que limiten tu potencial.
4. Determina tus necesidades. Piensa en aquello que más te llena, pero no seleccionando simplemente tus deseos del momento, sino aquellos objetivos generales que crees que pueden abarcar tus grandes proyectos vitales. Realiza un listado de necesidades y ordénalas priorizando las que sean más relevantes para ti.
5. Transforma necesidades y valores en acciones. A partir de tus objetivos y valores, desarrolla una serie de cadenas de acciones que te lleven de la situación presente a tus metas. Es decir, ve de lo abstracto de tus objetivos y valores a lo concreto: las estrategias y métodos que te pueden llevar a donde quieres estar dentro de algunos años.
6. Reflexiona sobre el rol que jugarán otras personas. Sería un error realizar un plan de vida sin tener en cuenta al resto de las personas que te rodean y que te rodearán en un futuro. ¿Quieres alejarte de ciertas influencias negativas? ¿Te gustaría pasar más tiempo con aquellos a quienes quieres y aprecias? ¿Cómo entran ciertas personas dentro de tus objetivos?
7. No dejes de monitorear tu plan de vida. No se trata de continuar ciegamente con esos planes. Hay que seguir monitoreando que esos objetivos a los que aspiras tengan un sentido para ti. El paso del tiempo y tu proceso de maduración y aprendizaje hacen que estas necesidades puedan cambiar.
8. De ser necesario, acude a terapia. La psicoterapia no solo es útil en casos en los que se sufren trastornos psicológicos; también es un contexto en el que puedes encontrar apoyo ante situaciones como la falta de un plan de vida desde el que seas capaz de organizar tus objetivos y acciones.
FUENTES: PSICOLOGÍA Y MENTE Y BBVA.





