La Escuela de Medicina de Ponce Health Sciences University (PHSU) anunció la transformación de su currículo académico para responder a la naturaleza “dinámica e integrada” de la atención médica moderna.
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A partir de este agosto, el programa comenzará la transición de un modelo tradicional hacia un enfoque organizado por sistemas del cuerpo humano, que integra el conocimiento fundamental con la práctica clínica desde etapas tempranas de la formación médica.
La implementación se realizará de forma escalonada, iniciando con el primer año de la clase de medicina, que inicia en agosto de 2026, y extendiéndose al segundo año en agosto de 2027 para garantizar una transición organizada y alineada con los estándares académicos y clínicos de la institución.
El currículo rediseñado se introducirá mediante los procesos institucionales establecidos para alinearlo con la supervisión académica y los estándares de calidad.
La doctora Olga Rodríguez de Arzola, vicepresidenta de Asuntos Médicos y decana de la Escuela de Medicina, explicó que este rediseño curricular busca “fortalecer la comprensión profunda y la retención del conocimiento al conectar de manera más directa lo aprendido en el salón de clases con la práctica clínica”.
Bajo este nuevo modelo, los estudiantes podrán integrar con mayor fluidez los conceptos científicos y su relevancia en el diagnóstico, tratamiento y manejo de enfermedades.
Como parte de esta transformación, la institución adoptará un modelo de salón invertido que prioriza el aprendizaje activo en lugar de las clases magistrales. El currículo enfatizará el aprendizaje basado en la aplicación de casos usando los modelos de Aprendizaje Basado en Problemas, Aprendizaje en Equipos y Método de Casos, promoviendo el análisis crítico, la colaboración y la aplicación del conocimiento en escenarios clínicos reales.
Rodríguez de Arzola mencionó que la transformación responde a metas concretas: maximizar el aprendizaje significativo, aumentar la satisfacción estudiantil, fortalecer la colaboración entre la facultad de ciencias básicas y la facultad clínica, apoyar el desarrollo de las competencias clínicas y optimizar el uso del tiempo académico.
“El nuevo modelo continuará promoviendo la formación ética, el profesionalismo, el trabajo interprofesional y la comprensión de los sistemas de salud”, añadió.
La iniciativa reviste particular importancia para Puerto Rico, donde la población envejece aceleradamente y existe un reto significativo en la disponibilidad de médicos.
“Formar profesionales con mayor capacidad de razonamiento clínico, pensamiento crítico y preparación ante enfermedades emergentes tiene la intención de contribuir a fortalecer el sistema de salud y a mejorar los resultados en salud pública”, expresó la decana. También se impactará positivamente a la facultad clínica y a las comunidades, al contar con futuros médicos mejor preparados para enfrentar los desafíos reales de la práctica médica.





