Estilo de Vida

Relaciones no monógamas viven un auge impulsado por la búsqueda de más libertad

Cada vez más personas optan por alternativas al esquema tradicional de relación en pareja, lo que ha generado un interés en las diferentes formas de vivir y compartir el amor, la pasión y la conexión emocional

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En la cultura contemporánea, el concepto de no monogamia ha ido ganando terreno debido a cambios en la percepción de las relaciones.

La existencia de diversos tipos de relaciones no monógamas o vínculos amorosos abiertos, en la actualidad, pone en evidencia la diversidad de los afectos que pueden existir a la hora de amar.

En dicho contexto, las no monogamias se están despojando del estigma que históricamente han enfrentado, ofreciendo un abanico de opciones que van más allá de los límites impuestos por la monogamia clásica.

Ahora, las personas se sienten empoderadas para explorar diferentes dinámicas relacionales, desde la poligamia al poliamor, pasando por relaciones abiertas y swinging, es decir, la práctica consensuada donde una pareja tiene sexo con otras personas.

Sin embargo, el doctor Arturo Moyers Arévalo, médico ginecólogo con formación especializada en sexualidad, comenta, en entrevista con Metro World News, y precisa que “es esencial comprender cómo estas alternativas pueden ofrecer, en muchos casos, conexiones más auténticas y significativas, así como la necesidad de comunicar expectativas y límites claramente”.

Asimismo, señala que el modelo de relación monógama surge con la llegada de la agricultura, que dio al ser humano la posibilidad de establecerse en un espacio de forma permanente. Esto dio pie a la creación de conceptos sobre la vivienda, la propiedad privada y el desarrollo de civilizaciones.

“El matrimonio surge entonces como una forma de asegurar esos bienes, crear alianzas familiares y preservar los linajes. No obstante, las cosas no siempre fueron así, y desde el punto de vista biológico, los seres humanos no estamos obligados a ser monógamos”, agrega el especialista.

Expectativa

Junto con la modernización social que se dio en años posteriores, la monogamia dejó de tener esa única finalidad para convertirse en una expectativa sobre la exclusividad emocional y sexual, y un estándar moral sobre el deber ser en las relaciones de pareja, elabora Moyers Arévalo.

En la historia occidental, distintos momentos de colonizaciones e inquisiciones crearon instrumentos y estrategias para dirigir el comportamiento de sus sociedades. Así, los mecanismos de poder marcaron lo que socialmente era permitido o castigado. Lo que en la religión era pecado, en la medicina fue enfermedad, en la psicología fue trauma o trastorno y en lo legal fue un delito.

“Las relaciones no monógamas no son nuevas, si bien hoy se habla un poco más del tema, justo porque hay más apertura a formas de vivir y ver las cosas, y a formas de relacionarse. Lo más importante, creo yo, es la comunicación con la pareja o con las parejas, teniendo siempre claro qué es lo que cada persona involucrada desea. Las personas que abordan estos temas son personas maduras”, puntualiza.

Tres preguntas a... Thelma López, psicóloga y sexóloga

¿Qué puede decir sobre el concepto de la monogamia?

—Lo que consideramos como algo normal y bueno, o anormal y malo, depende mucho del contexto en el que nos situemos. La monogamia ha ido cambiando de significado a lo largo de la historia. El sentido que hoy le damos no necesariamente es el que se le daba hace miles de años, en el momento en el que la forma de vida nómada dejó de ser una necesidad.

¿Por qué se experimenta más?

–Las relaciones no monógamas han existido desde siempre, hayan sido social y políticamente legítimas o no. Sin embargo, en años recientes, hemos experimentado cierto grado de apertura hacia otras formas de vincularnos. Conceptos como el de diversidad relacional permiten visibilizar que hay más de una forma de crear relaciones sexoafectivas. Ver la posibilidad de que otras formas son posibles pone en riesgo ese supuesto “orden”.

¿Las relaciones no monógamas no deben verse mal?

–Las no monogamias son igual de válidas que las relaciones monógamas; no hay una opción que sea mejor que otra. Más que catalogar a las relaciones desde la moral, es importante abrir el diálogo sobre el autocuidado, la compasión, los riesgos asumidos, etc.

Tipos de relaciones no monógamas

El espectro de tipos de relaciones no monógamas es amplio, pero estos son los vínculos más comunes de esta categoría:

Poligamia: vínculos estructurados. Se refiere a la práctica de tener múltiples cónyuges al mismo tiempo. Las más comunes son la poliginia, donde un hombre tiene múltiples esposas, y la poliandria, donde una mujer tiene múltiples esposos.

Relaciones abiertas: libertad con comunicación. Una pareja principal permite a uno o ambos miembros tener relaciones sexuales o románticas con otras personas. El enfoque se centra en la libertad de explorar sexualmente fuera de la relación principal.

Swinging: diversión compartida y límites negociados. Este tipo de relación nace de la idea de que las parejas, conformadas por swingers, pueden disfrutar de relaciones sexuales con otras parejas.

Poliamor: conexiones significativas. Enfatiza la posibilidad de tener múltiples relaciones amorosas y significativas al mismo tiempo. Centraliza el amor y la conexión emocional.

Anarquía relacional: desafiando las normas establecidas. Es un enfoque más radical y disruptivo hacia las relaciones. Cada conexión se valora por lo que aporta a la vida de los involucrados, sin importar si es romántica, sexual, amistosa o platónica.

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