El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, en inglés) y de Agricultura federal (USDA, en inglés) modificaron las guías nutricionales a una pirámide invertida que prioriza carnes y lácteos como fuentes de proteínas, vegetales y granos enteros.
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Las pautas nuevas, publicadas como 2025–2030 Dietary Guidelines for Americans, son el restablecimiento “más significativo de la política nutricional federal” en Estados Unidos, según declaraciones firmadas por los secretarios de ambas agencias, Robert F. Kennedy, Jr. y Brooke Rollins.
El modelo nuevo sustituye a “MyPlate”, el estándar de nutrición federal desde el 2011 que distribuía proporcionalmente frutas, vegetales, granos, proteínas y lácteos. El plato, a su vez, reemplazó a la pirámide alimenticia establecida por la USDA en 1992.
Las guías recomiendan lo siguiente:
- Comer la cantidad “correcta” de acuerdo con la composición genética personal, como edad, peso, altura y actividad física;
- Priorizar proteínas en cada comida para alrededor de 1.2 a 1.6 kilogramos por peso corporal;
- Consumir 3 servicios de productos lácteos, 2 servicios de frutas y 3 de vegetales en su estado “original” durante el día y de 2 a 4, de granos;
- Incorporar grasas de huevos, carnes rojas, aves, pescados, nueces, aguacates, entre otros;
- Reducir comidas altamente procesadas, azúcares añadidas y carbohidratos refinados.

Si bien la presidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Puerto Rico (CNDPR), Roxanna Tosca Vera, estuvo de acuerdo con algunas disposiciones como la última, cuestionó la validez científica que respalde estas pautas, sobre todo en cuanto al alto consumo de proteínas de fuente animal y de grasas, así como la reducción de servicios en granos.
“Esto va a generar confusión”, sentenció.
Todos los componentes de nutrición —carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas, minerales— deben estar presentes, pero estas guías son más sesgadas hacia las proteínas, una molécula más compleja que, mencionó, puede generar mayor estrés al riñón.
“La carne roja es esencial para la alimentación, pero se ve desproporcionado el requerimiento. Los carbohidratos los han tratado de antagonizar. No es malo; el problema es el exceso y que sean refinados [...] Dentro de la misma gráfica, le hace falta más estructura y evidencia científica”, observó la dietista licenciada.
Las guías de HHS y USDA se publicaron acompañadas del documento Scientific Foundation for the Dietary Guidelines for Americans, 2025–2030 que propone justificar las modificaciones.
Tosca Vera también señaló que el factor económico puede limitar el acceso a estas comidas orgánicas y no manipuladas, que es como se recomienda ingerir estos tipos de alimentos.
La presidenta del CNDPR aseguró que el gremio se reunirá para dialogar sobre las nuevas guías que se publicaron este pasado miércoles y cómo se pueden adaptar a un contexto puertorriqueño, donde hay alto consumo de granos como pan y arroz, por ejemplo.
Pero sostuvo que todo dietista o nutricionista profesional siempre tomará como base la evaluación del paciente, que involucra su actividad física, historial médico y química sanguínea. Exhortó, asimismo, a que pacientes de diabetes o condiciones cardíacas consulten con un profesional licenciado para adquirir recomendaciones personalizadas.
Joaquín A. Rosado Lebrón cubre salud para Metro Puerto Rico a través del programa Report for America.
