Estilo de Vida

Panamá: el Nirvana entre los rascacielos y el mar

Los hoteles JW Marriott Panamá y W Hotel invitan a redescubrir un destino que se erige con multiculturalidad, sofisticación y un resurgimiento de su propia identidad.

JW Marriott Panama

Primer cuadro: una carne en su punto, res o pulpo, si quiere. Acompáñelas con papas de aceite de trufa y queso parmesano. Un cóctel de ron caribeño , rematando con un postre con profiteroles que recuerda un paisaje agreste, y al frente, una hilera interminable y colorida de rascacielos, más el mar. Segundo cuadro: un amanecer. Una piscina que simula un infinito mientras se siente nadando sobre el Pacífico.

Y un tercero, por qué no: probar un cóctel con una burbuja humeante, rosada, mientras escucha una playlist vanguardista en medio de coloridos y audaces muebles, con toda la vista de la ciudad bajo sus pies. Todo esto, que es para muchos un deseable sueño sin fin, se puede vivenciar en el JW Marriott Panamá y en el W Hotel Panamá, donde tiene las mejores vistas, experiencias, gastronomía y estancias para disfrutar de la Ciudad de Panamá y todas las maravillas culturales, sociales y de consumo que tiene para ofrecerle.

De esta manera, le daremos un pequeño abrebocas sobre todas las experiencias que puede vivir con tan solo volar a través de Wingo, que ya ofrece vuelos directos al aeropuerto Panamá Pacífico, con un servicio de altísima calidad y desde varias ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla.

JW Marriott: sofisticada relajación desde las alturas

El segundo edificio más alto de Latinoamérica le ofrece vistas inigualables hacia la costa y a la ciudad desde una suite en la que puede tomarse un baño, con una copa de vino o el famoso Ron Abuelo panameño, mientras ve Netflix o una charla Ted. O quizás, puede ver el atardecer desde alguno de sus dos balcones, que dan hacia la ciudad, donde el anochecer se ve como un mágico cuadro.

Pero donde se ve mejor es indudablemente en el skyline de su piscina, que da hacia el océano Pacífico - eso sí, puede disfrutar de una piscina más caliente y pequeña para relajarse- , o en la terraza del famoso restaurante Masi, donde hay experiencias de siete tiempos con ceviches, un día caribeño donde se puede elegir pesca del día (y hasta pulpo) con salsa a elección, o carnes selectas como entraña o un New York Prime en su punto.

Puede combinarlo con postres como el ‘Caña’, que evoca las siembras de esta planta en Panamá, y que trae una disposición gráfica con merengues y helado de ron y coco, entre otros postres y bebidas que tienen ya elaboración de productos locales.

Ahora, para experiencias personalizadas, puede catar el famoso café Geisha (el café panameño es uno de los mejores del mundo al combinar perfectamente el suelo volcánico, las lluvias y el aire salino que hacen único al país), en varias dimensiones en el acogedor y sutil Cava 15, que con sus sillas de cuero invita a tomar un trago y escuchar música en vivo.

Pero… si lo que a usted le gusta es la fiesta y el diseño…

Sin duda, una suite de colores, con molas y con evocaciones a la artesanía de origen panameña se combinan con diseño moderno y maximalista en el W Hotel, de 23 pisos. Y precisamente sus mejores habitaciones están en este último. Allí, lleno de espejos, molas y donde todo es absolutamente comprable (como sus almohadas y pocillos), puede disfrutar de descanso o de prepararse para ir a su piscina y ver el atardecer, mientras escucha Calypso y Raggamuffin y un cóctel como el Speak Easy, que muestra cómo ha evolucionado la gastronomía experiencial y en donde puede romper una burbuja olorosa con su nariz.

O si se le antoja una experiencia más especial, una cena de varios tiempos donde hay ceviche, risotto con pato y postre de chocolate con varios vinos y cócteles sostenibles donde se rehúsan cáscaras de sandía, por ejemplo, para combinarlas con tequila. Y una exquisita selección de vinos para acompañar.

Y cómo no… en medio de una decoración vibrante (hasta hecha con contenedores) puede irse de fiesta o disfrutar de la ciudad y sus encantos. Esto lo puede hacer a través de empresas como Arco Iris viajes, que lo pueden llevar desde el Canal hasta el Casco Viejo, una joya de la arquitectura caribeña.

El encanto de encontrarse

Panamá cimentó su identidad entre lo ancestral, el canal y la influencia estadounidense. Navegar en medio del Canal, una de las maravillas de la ingeniería moderna, es apabullante. Esto, sobre todo al ver cómo, por más de un siglo, la obra del hombre se ha adaptado a la geografía única de un país que tiene lluvia, mar, montañas, trópico.

Un país que aprovechó todas las herencias de los estadounidenses para conformarse como un país con una biodiversidad única que se aprecia en esa maravilla del diseño y la educación inmersiva como lo es el Biomuseo, donde se aprende de historia y de ciencia. También se pueden apreciar los intrincados refinamientos de las técnicas artesanales de las coloridas molas ancestrales en la Plaza Artesanal Balboa, donde puede comprárselas a las Gulas, la comunidad creadora y símbolo de Panamá.

Ahora bien, hablando de símbolos de Panamá: un restaurante que reúne alegremente su cultura es Sabroso, en todo el Coastway. Show con música panameña, con su folclore, que trae ritmos tan conocidos como la cumbia o los más caribeños y avezados, pueden amenizar sus comidas. Un cóctel de ron, o un cerdo con arroz pueden complementar su velada. ¿O qué tal un traguito de Seco Herrerano?

El amor por lo exquisito a través de los objetos

Por supuesto, si lo que quiere son compras de lujo, el duty free y sobre todo, el centro comercial MultiPlaza Panamá tiene marcas como Chanel (próxima a abrir), Valentino y Gucci y en las que los locales y extranjeros ya han situado como referente de compras.

Esto lo puede hacer tanto en tiendas exclusivas de marca, como en tiendas de departamentos donde incluso puede encontrar colecciones que claramente, no va a encontrar en Latinoamérica, como la de las Jenner.

Ahora bien, por ser turista, puede disponer usted del Panama Shopping Card, donde le darán descuentos exclusivos.

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