Salud

Programa ayuda a detectar trastornos psicológicos en niños

SAN FRANCISCO (AP) — Desde que comenzó la pandemia, los expertos vienen pronosticando una crisis de salud mental de los niños, que se hace cada vez más visible en las escuelas.

Benito Luna Herrera, maestro de estudios sociales del sur de California, dice que tiene varios alumnos que expresan tendencias suicidas. Otros maestros afirman que nunca vieron tanta violencia, ansiedad, depresión, abuso de sustancias prohibidas y pensamientos suicidas en las escuelas.

Luna Herrera, sin embargo, recibió talleres capacitación para detectar estos trastornos y sabía cómo lidiar con el tema. Es parte de un grupo de maestros y otro personal de las escuelas de California que tomaron un curso llamado Primeros Auxilios para la Salud Mental de los Jóvenes, que prepara a los docentes para detectar problemas psicológicos y de abuso de sustancias en los menores, y para prevenir tragedias.

El Departamento de Educación de California financia el programa, que ofrece a todo distrito escolar que lo solicite. La pandemia dio impulso a campañas para hacer que estos cursos sean obligatorios en Estados Unidos. El programa está diseñado por el Consejo Nacional para el Bienestar Mental y está disponible en todos los estados.

“No quiero saber de otros casos de un adolescente que muestra trastornos y en los que nosotros hacemos la vista gorda”, declaró el senador estatal Anthony Portantino, patrocinador de un proyecto de ley que haría que al menos el 75% de los empleados de las escuelas primaria y secundaria de California tomen esos cursos. “Los maestros y el personal de las escuelas están en la primera línea de fuego de una crisis. Deben ser entrenados para poder identificar a los chicos con problemas”.

Los expertos dicen que la depresión y la ansiedad infantil vienen en aumento desde hace años, pero que la pandemia agravó el problema, sobre todo en los niños que ya sufrían trastornos y que dejaron de ver a consejeros y de aprovechar otros recursos que ofrecen las escuelas cuando se impuso la enseñanza a la distancia.

La crisis es peor en los sectores de bajos recursos, donde tradicionalmente los niños experimentan más circunstancias traumáticas.

Muchos niños se recuperaron relativamente rápido de los efectos del aislamiento derivado de la enseñanza a la distancia, pero a otros les está tomando más tiempo.

“No podemos decir ‘ok, ahora que estamos de vuelta en la escuela, después de un tiempito, todo volverá a la normalidad’. Esto no es así”, declaró Sharon Hoover, profesora de psiquiatría infantil de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland y codirectora del Centro Nacional de Salud Mental en las Escuelas.

El programa de Primeros Auxilios para la Salud Mental de los Jóvenes ayuda a distinguir comportamientos típicos de los adolescentes y señales de algún tipo de aflicción, que pueden ser muy obvios o muy sutiles. Si se percibe algún trastorno, el curso indica que lo primero que se debe hacer es hablar con el alumno, sin presiones ni emisión de juicios, y dejarle saber que le importa lo que le pasa y que quisiera ayudarlo.

Luna, el maestro de estudios sociales de la California City Middle School, tomó el curso y dos semanas después pudo aplicar lo aprendido.

Una alumna de 12 años sintió que el mundo se le venía abajo. El aislamiento de la pandemia la había distanciado de sus amigos. La relación con su novio se estaba tornando violenta. Su vida familiar era complicada. “Estoy harta de todo”, le dijo la muchacha a Luna, y le comentó que tenía un detallado plan para suicidarse.

El curso enseña cómo manejar estos casos: Haga sonar la alarma y busque la ayuda de expertos. No deje sola a la persona que contempla un suicidio. Luna siguió hablando con la muchacha al tiempo que involucraba a las autoridades escolares y a la policía.

“No hay duda de que salvó la vida de la niña”, dijo Katherine Aguirre, superintendente del Distrito Escolar Unificado de Mojave, que supervisa a 3.000 estudiantes, la mayoría de ellos hispanos y afroestadounidenses de familias pobres.

Otro promotor de la capacitación de los maestros para detectar trastornos psicológicos es Harry Bruell, cuya hija Taya se suicidó cuando tenía 14 años.

Poco después de su muerte, Bruell encontró un diario que ella escribió como parte de una asignación de su escuela de Colorado. El diario pintaba una imagen de una niña muy conflictuada, con tendencias autodestructivas, que odiaba su cuerpo y escuchaba voces que quería silenciar.

Su maestra leyó el diario y escribió: “Taya, un diario muy completo. Me encantó”. Le dio un A+, (sobresaliente). La profesora nunca le comentó al consejero de la escuela ni a ninguna autoridad acerca del contenido. Tres meses después, en febrero del 2016, Taya se suicidó.

“No creo que la maestra quisiera causarle daño alguno a nuestra hija. Sospecho que no supo qué hacer al leer el diario de Taya”, dijo el padre de la niña.

Agregó que la capacitación obligatoria de los maestros para detectar trastornos psicológicos va a salvar vidas. “Te enseña a hacer sonar campanas de alarma y a que no ignores las señales” de problemas.

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