Historia de amigos perros que dedican su tiempo a otros
Amistad canina. Decenas de peludos bogotanos donan su tiempo para hacer terapias o rescatar a personas vivas después de una tragedia
Por Publimetro Colombia @PublimetroCol
Se mete entre las piernas de la gente y se queda ahí debajo, suspendido como un caballo que espera a ser ensillado para empezar una gran aventura. Se llama Jonás y es un perro rescatista que, en emergencias, trabaja 20 minutos y debe descansar dos horas para que su superolfato funcione perfecto. Todo un superhéroe canino.
Aunque ha sido educado para usar su olfato fuera de serie y su curiosidad de cazador para encontrar a personas perdidas en medio de edificios derrumbados, él no lo sabe. Su único interés en la vida es encontrar a la persona “escondida”, ladrar y obtener a cambio valiosos minutos con un juguete.
Jonás hace parte del Club Canino de la Cruz Roja. Junto a su papá humano Diego Hernández, veterinario y socorrista de esa entidad, guía a otros perros para que se conviertan en rescatistas de emergencias.
Para que un perro pueda encontrar a alguien debajo de un montón de escombros después de, por ejemplo, un terremoto, debe pasar por varias pruebas de interés extremo por el juego, alta energía, instinto de caza y necesidad constante de estar cerca de su guía: características que tienen casi todos los perros del tipo retriever y pastores.
Pero eso no es lo difícil. Lo es tener un dueño con la persistencia necesaria para aguantar entrenamientos semanales (incluso varias veces a la semana) durante dos años, por lo menos.
“Está comprobado que los entrenamientos generan mejores vínculos entre dueños y perros”, asegura Hernández. Los canes empiezan a ser entrenados máximo cuando tienen 18 meses, porque tienen una corta vida de trabajo y un largo tiempo de clases. A los nueve años de edad, aproximadamente, se jubilan y empiezan a ser parte de la recién creada ala ‘Rescatando Sonrisas’.
Como son perros altamente sociables que adoran ser acariciados, sirven para trabajar con niños que tienen problemas de desinterés por sus clases. Fueron educados para ladrar a orden y así, por ejemplo, con una seña pueden ladrar la respuesta a preguntas como “¿cuánto es 5 x 2?” y sorprender a los niños que se niegan a aprenderse las tablas.
También les encanta que les hablen, por eso sirven para ejercicios del tipo: “léele al perro y verás que se duerme”, y el perro se queda quieto al lado del niño mientras éste se esfuerza por hacer su historia entretenida.
No todos los perros sirven para rescate. Por eso hay otras posibilidades para los que aún así quieran ayudar: ser un perro terapeuta.
Para esto son perfectos los animales pequeños y cariñosos, que no sean muy activos, como los bóxer. Este grupo de la Cruz Roja se llama Terapia Asistida, y los perros que hacen parte de él se educan para trabajar con personas con enfermedades que impliquen tratamientos dolorosos, también para adultos mayores o niños hospitalizados.
También, ayudan a dar charlas en empresas para que quienes tienen perro sepan cómo portarse en la casa, en el edificio, en el parque y con los vecinos. Es todo un batallón que, en últimas, es el encargado de hacer a Bogotá una ciudad mejor, perrunamente hablando.


