Platicar con Juanes siempre resulta un viaje entre el pasado, el presente y el futuro, más ahora que celebra 30 años de carrera musical y el lanzamiento de su nuevo álbum JuanEsTeban, un proyecto que lo reconecta con sus raíces y también con la madurez de quien ha vivido lo suficiente para mirar su historia con calma.
Nos encontramos con el músico un día después de recibir el galardón a la Trayectoria en los Premios Lo Nuestro, y la conversación giró en diversos temas, pero sobre todo en una idea: Juan Esteban Aristizábal Vásquez no sigue muy de cerca a Juanes, el personaje público, porque prefiere darse libertad para crear.


¿Te da cierto vértigo ver que la industria ya te vea como leyenda?
— Me da vértigo la palabra esa (leyenda), y no sé, como que no me lo creo, pero soy como un niño, la verdad, me siento como un niño, feliz, como increíble. Veo a mis amigos, a mis colegas, gente joven que me ha inspirado, gente más adulta que yo o de la misma generación, y todo es una mezcla de emociones, pero sobre todo me siento muy feliz. Yo sigo haciendo lo mío, me encanta, sin pensar en esos títulos, porque la verdad que sí, es un poco extraño.
Tienes una camiseta negra que dice “Se habla español”, ¿por qué usarla?
—Es una camiseta que yo me puse hace muchos años, hace 25, 26 años literal, por otra razón, pero ahora siento que tiene una importancia distinta, quizá más, en todo lo que está pasando, no sé, en el mundo, en este país, con los latinos y con los inmigrantes. Siento que era como importante también hacerlo de una manera silenciosa, casi que tienes que leer la camiseta y entenderlo como quieres, pero básicamente es un mensaje para toda la comunidad, para sentir que estamos conectados a través de nuestra hermosa lengua y sobre todo de nuestra cultura tan variada que tenemos en todas las Américas, la Patagonia.
Este nuevo disco, JuanEsTeban, ¿quién gana en esta conversación interna y qué descubriste en este proceso?
—Mira, yo siento que ganan todas las versiones de mí que hay ahí, porque siento que es como un caleidoscopio de sentimientos, de emociones. Creo que cada vez, a medida que he ido creciendo, he ido aceptándome más y entendiéndome, y la música obviamente ha sido lo que me ha ayudado a encontrar esto, esa manera de expresar mis sentimientos a través de la música y a entender que hay muchas cosas, que no puedo ser solamente algo específico, sino una mezcla de cantidades, de historia, desde mis abuelos y mis tatarabuelos, mis papás hasta mis hijos que están después de mí, pero que todo hace parte de esto. Y ahí, en ese mundo de emociones, uno sufre y llora y ama y siente miedo y esperanza y todo. Eso es lo que es este álbum, es como un camino por esa cantidad de pasadizos llenos de puertas que te llevan a diferentes lugares y en todo aspecto, no solamente en la música, porque hay diferentes tipos de músicas ahí, sino también en las palabras, en los sentimientos.
El tiempo es un tema recurrente en tus canciones, ¿te preocupa el tiempo o has aprendido a hacer las paces con él?
—No, no me preocupa para nada. Tenés toda la razón a la que me pongo a pensar, porque en el año 2006 creo que había una canción, ¿Cuándo el tiempo pasa?, y no sé, se me olvidó, eso fue hace 16 años, pero no me preocupa. Simplemente el tiempo está acá y lo que hoy veo, por ejemplo, con el tiempo, es que no existe realmente. Uno vive con el presente, pero generalmente también vive mucho en el pasado y se angustia por el futuro o se angustia por el pasado, es algo muy loco esto del tiempo. Yo creo que lo único que tenemos realmente es este momento, pero es bueno ir hacia atrás, ir hacia el futuro, soñar, porque soñar es ir hacia el futuro. Tener nostalgia y vivir de recuerdos también, tienes que ir hacia atrás, pero no creo que me preocupe, la verdad. Es simplemente parte de la vida, de lo que somos aquí y de la conciencia de estar aquí en este momento.
¿Hubo dudas o ciertos miedos que siguen apareciendo y se ven reflejados en este disco?
—Yo creo que los miedos siempre nos acompañan, hasta que nos vamos de aquí, porque el arte, siempre crear, tiene la duda. Siempre estás dudando: será que sí, será que no, será que mañana sí, será que no. Siempre hay algo de miedo ahí, pero el miedo antes, digamos, tenía más efecto en mí. Hoy no creo que tanto, no sé por qué, la verdad. Puede ser que los años me hayan cambiado. Pero el miedo es terrible, porque el miedo te puede paralizar y eso es horrible, sentir esa sensación en el corazón, en el alma. Es lo más... yo odio sentirme así. Por eso trato siempre de buscar la belleza a través de la música, del arte, entender como el milagro de estar aquí y darle como un sentido, un propósito a mi vida desde la luz, No desde la oscuridad que te puede generar el sentimiento del miedo. Pero es inevitable que en algún momento las canciones pasen por esas cosas.
La última canción del disco está dedicada a tu madre y es un cierre muy emotivo…
—Sí, es una canción que tuvo varias versiones, porque mi madre falleció el año pasado, pero ella estuvo muy mal tres años atrás. Entonces al principio yo recibí una llamada: “Tienes que venirte a Medellín ya, la mamá está muy mala y vas prácticamente a despedirte”. Y yo: “¿cómo así?”. Entonces me fui para Medellín y ella salió del hospital, se recuperó y estuvo así dos o tres años más. Ahí fue donde yo comencé a escribir la canción, pero era una cosa muy triste. Después dije: no, no, esto no puede ser triste, esto tiene que tener también celebración y agradecimiento por haber tenido a mi madre por tantos años. A veces uno no se imagina lo que tiene que pasar para componer una canción como esta, porque viene de una tristeza inexplicable, pero también está la belleza del arte para encontrar las palabras y las melodías y convertirlo en algo bonito, en algo espiritual. Entonces estoy muy agradecido también de alguna manera de haber podido contar con esta canción y con el vacío de mi madre.
Empiezas la gira por México. ¿Cómo será este paso por diferentes ciudades?
—Pues bueno, lo que siempre hago o hacemos en nuestros shows es que la gente vaya y que la pasen bien, que sea una fiesta increíble de principio a fin. Es una cosa de mucha energía, desde que comenzamos hasta que terminamos pasamos por muchos momentos. Eventualmente toco una o dos canciones nuevas o tres, algunos covers, pero siempre mantenemos una energía muy alta. Y obviamente las canciones que la gente conoce o quiere escuchar, eso para mí es clarísimo. Entonces es como una mezcla de todo un poco, pero lo que garantizo de verdad es que es una fiesta de principio a fin.

Si el Juanes se encontrara con el Juan Esteban de hace 30 años en un camerino, ¿qué pasaría?
—Bueno, yo le diría que le daría las gracias, porque en ese momento ese personaje de 15 o 16 años estaba tan obsesionado con hacer esto que, si no hubiera sido por eso, no podría llegar acá. Yo le daría mi experiencia a cambio de su inocencia.
El arte más allá de la música
Juanes también dibujas y al preguntar si alguna vez haría una una exposición, así respondió: “Me encantaría. En algún momento habíamos planeado hacer algo así, pero la verdad es que no tengo el tiempo porque se requiere demasiado tiempo. Pero yo dibujo hace muchos años y tengo cantidades de dibujos, no te puedes imaginar. Entonces algún día me gustaría tomar un tiempo para eso. Por ahora no lo sé, por las giras y esto que disfruto tanto hacer, pero algún día por ahí me lanzaría”.

Gira en México
Guadalajara. 11 de marzo, Teatro Diana
Monterrey. 12 de marzo, Escenario GNP Seguros
CDMX. 14 de marzo, Festival Vive Latino
San Luis Potosí. 15 de marzo, Teatro del Parque Tangamanga I





