Los artesanos puertorriqueños de barriles y de panderos de los géneros musicales de la bomba y de la plena son los guardianes de preservar la construcción tradicional de estos instrumentos de percusión que retumban en escenarios de todo el mundo con la gira internacional “DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour” de Bad Bunny.
“Julito Gastón (percusionista del ‘Conejo Malo’) me dijo que para la Residencia (31 conciertos del verano pasado en Puerto Rico) quería que le arreglara su tambor. Y pues le arreglé su tambor y lo está usando en los conciertos”, explica a EFE Emanuel Martínez, artífice de uno de los barriles de bomba que repican en los espectáculos de Benito Antonio Martínez Ocasio.
Martínez, oriundo del municipio de Añasco, detalla que ha creado más de 200 instrumentos percusivos con madera de caoba o de cedro de los tres tipos de construcción de barriles de bomba que hay —torniquete, cuña o cáncamo— y de las tres clases de panderos de plena: seguidor, punteador y requinto.
“Ya se estaba viendo un nuevo resurgir, pero esto le dio ese impulso que le faltaba para que fuera más todavía”, apunta el artesano especializado en barriles de bomba sobre el incremento del interés por estos tipos de música entre la población puertorriqueña.
La bomba y la plena son dos géneros musicales endémicos de Puerto Rico que fueron prohibidos antaño, tienen su origen en los africanos esclavizados por los españoles en el archipiélago e hilvanan el sincretismo de las culturas taína, africana y europea, considerados un emblema de la resistencia ante la opresión colonial.

Talleres para difundir conocimientos a nuevos artesanos
Desde el taller ubicado en el patio de su casa, en el pueblo norteño de Manatí, Rafael Trinidad relata que su primer tambor lo hizo en 1971, fascinado por el sonido de las timbas de salsa y atraído por el proceso de curar el cuero del chivo (piel de cabra u oveja) para confeccionar los artefactos sonoros.
Trinidad se ha enfocado más durante su medio siglo de trayectoria en el arte de crear los panderos de la plena, género que desciende de la bomba y ha sido históricamente un vehículo de denuncia, crónica popular y celebración colectiva, nociones que transmite en cursillos para otros fabricantes de panderos.
“Los Pleneros de la Cresta, que son de Ciales, y los conozco personalmente. Uno fue discípulo mío para fabricar panderos de plena”, rememora sobre el curso de confección de panderos de PVC y madera que le brindó a Joseph Ocasio, uno de los cuatro miembros de la agrupación que Bad Bunny catapultó a la fama internacional con su tema “Café con Ron”.
Al igual que Trinidad, Manny Vázquez imparte talleres para transmitir la sabiduría sobre la construcción de barriles de bomba que le inculcó Juan Fuentes en la pandemia de coronavirus, y en su lugar de trabajo, ubicado debajo de su casa en el barrio sanjuanero de La Perla, enseña a crear esta cultura material que surge al tallar un barril de ron y montar con anillas de hierro el cuero de chivo.
“Empecé a enseñarle a otras personas a construir sus instrumentos musicales ya que son sumamente costosos y no todo el mundo tiene accesibilidad a un artesano cerca”, precisa Vázquez, uno de los fundadores del batey comunitario de La Plaza del Negro, que congrega todos los viernes a decenas de personas para bailar y tocar bomba en el malecón de La Perla.

Conservar la construcción más tradicional
Por su parte, Edwin Maurás, de 34 años, cuenta que decidió enfocarse en confeccionar barriles de torniquete para mantener vivo este tipo de fabricación, que fue sustituido al igual que los de cuña entre los años 50 y 60 del siglo pasado por tambores de cáncamo para facilitar su comercio internacional.
“Los de torniquetes son los más comunes por la facilidad de construirlos y afinarlos, comparados con los de cuña, que requieren un nivel de elaboración mayor. Yo utilizo materiales modernos para hacer este tipo de tambor antiguo”, sostiene Maurás, que creció en el seno de una familia de artistas.
Por último, el treintañero menciona que, igual que él, otros chicos se están incursionando en la creación de instrumentos ancestrales como Weststockpr, que crean panderos de plena, una ardua tarea en la que resalta la ausencia de mujeres artesanas que se dediquen a ello profesionalmente.
Esther Alaejos
